Algunos ultras ricos quieren que trabajemos sin parar. Una carrera productiva para intentar igualar a los robots humanoides…
Por el momento es tiempo de vacaciones. Cada año la DGT te dice de cuidarte con tus desplazamientos. El helicóptero te vigila con más radares y medios digitales en pleno rendimiento. Todo va más lento, pero hay que hacer caja. Superar los 500 millones de recaudación de 2024 es la meta escondida. No hay rastro de una campaña anti-suicidio que mata a muchas más personas que accidente de tráfico. La política que privilegia los ingresos y esconde algunos otros problemas mucho más grandes es el veneno puro.
Los veraneantes están hambrientos y listos para amontonarse en una playa del mediterráneo. Hasta el color del agua cambia en su orilla…Una fuga necesaria de los centros urbanos para brindarte un poco más de sombra con las sombrillas de las playas sobrepobladas. No hay tantos baños disponibles que aguantan ese volumen de gente. Estacionamiento imposible, basura que se acumula, chiringuitos con reserva. Colas para todo. Los precios son inflados como los globos de cumpleaños. Si o si hay que divertirse.
Uds., me dirán si el cambio vale la pena?…
El calor insoportable del «neo» verano con sus puntas de más de 40 grados pueden cambiar nuestras costumbres. El confort climático es un nuevo criterio importante de elecciones. Puede borrar todo lo anterior.
No me sorprendería una mega promoción como lo pueden hacer con el plan Moves lll con los coches eléctricos. Instalar una unidad “Split» en tu salón preferido y disfrutar tus horas de «chat» con tu «smart phone» acompañado de tu trago preferido tirado en el sofá. Quizás te sale más barato. No tienes que achatarrar nada. Puedes viajar virtualmente o leer un buen libro de aventuras con veinte y dos grados a gusto. El estado será digamos, no muy contento de verte en tu casa acumulando dinero debajo del colchón. Un dinero que intentan sacar a la luz para pagar sus derivas de rearme y hacer guerras. Pero del otro lado podrían seguir con la doctrina televisa sin necesidad de poner una doble dosis al final de agosto. No vaya que la libertad condicional de tus vacaciones te da alas viendo otras maneras de manejar tu vida.
Cada año te cuentan en las noticias
que van subiendo todos los precios, la gasolina, los hoteles, el supermercado. Una dosis para caballos. Cada año te cuentan que los trenes colapsan, los aeropuertos que no te dejan volar con un kilo de más. Nada detiene la irresistible fuga hacia un lugar diferente. Esa necesidad al coste que sea para cambiar de aires. Sin embargo, cada año te quitan un día de vacaciones subiendo todos los precios, pero el sueldo es el mismo. Algo no cuadra en algún lugar…A ver quién pierde siempre…
Rascar tu billetera para meterte en otro lío parecido durante unos días o semanas es cada vez más difícil. Cada vez parece un engaño más. Cualquier de estos días dejamos de consumir como le pasa ahora con los Mc Donald’s. De tanto exagerar con los precios, el público dijo basta. Los locales de comida rápida empiezan a vaciarse en los Estados Unidos.
Las industrias no quieren el silencio en sus oficinas y sus fábricas. Las vacaciones lo complican todo. Sin embargo, la productividad obliga a buscar un tiempo para jubilar viejas maquinarias, poner a punto el aparato productivo con mantenimiento, revisiones y pintar las paredes. Los equipos de mantenimiento no tienen vacaciones en estos momentos de alta tensión que nadie se puede imaginar. El tic tac del reloj que no para. El cronómetro en marcha. Mientras unos gastan bocadillos en la playa otros siguen trabajando tres turnos. Todo funciona como un motor bien lubricado. No se pierde nada.
Para muchos, las fiestas del pueblo siguen de pie, un buen motivo para no olvidar su infancia. Una felicidad nostálgica con unas cervezas de más. La cama es gratis, una manera de querer aún más a tu familia. Cambia la playa por estar en la cocina. La densidad por metro cuadrado debe ser parecida. Me quedo sin embargo con el cocido de la abuela.
Las vacaciones ya no son un descanso asegurado. Tampoco es la renovación de las energías o la cuña de nuevos proyectos. No garantiza el matrimonio eterno.
Es el descubrimiento cada vez más visible de un malestar crónico que ya no se puede sanar saliendo unos días de tu casa. Nuestra sociedad está al límite. Un laberinto donde nadie ve una salida sin un desgaste importante. Vuelven a casa más agitados y con los nervios a flor de piel. Nada ha cambiado después de vaciar dos tubos de crema solar en las playas, emborracharte con tus familiares o quedarte atrapado con un doble atasco monumental.
Entonces…las consecuencias son visibles. No es una cuestión de dinero. No afecta tu cuenta bancaria, se encuentra vacía todo el año de igual manera. Tampoco es la falta de comida. Lograste tomar unos kilitos más durante las vacaciones. Tampoco es un tema familiar ya que debemos reconectarnos con tertulias y actividades conjuntas. Estás decidido a seguir adelante, un año más. Pelearlo con todo. Agotándose un poco más. Es como un ruido en el coche, o el lavarropa, sabe que algo anda mal, pero sigue mientras no se rompe.
Lo que cambia es sutil…es colectivo, toca a la mayoría. Una marca española reconocida mundialmente. Un cambio genético que parece no dar marcha atrás.
Esas sonrisas espontáneas, esa alegría desbordante, el optimismo inquebrantable.
La generosidad sin preguntar nada en el retorno. Ese paquete irresistible que enamora a primera vista al forastero.
Es como recibir un duro golpe. Perder la pista de ese rasgo característico español.
Se ha vuelto más serio, confía menos, no comparte lo suyo, el egoísmo toma el relevo. Se están transformando en europeos del norte. Como un «transformer» pero sin marcha por atrás.
Una tierra que pierde sus características humanas esenciales no tiene el mismo atractivo. Cuidado con el turismo. Se puede transformar en un cataclismo. Sin esas sonrisas espontáneas, ese calor del primer instante…, creo que la gente de visitas en el país reconocía estas diferencias inmediatamente olvidando todas las imperfecciones del entorno. Veían el calor humano como la elección decisiva para pasar sus vacaciones en España.
Ahora las cosas pueden cambiar. Hay playas con muchas palmeras que no hay en España. Al mismo coste, aunque lejos con los vuelos incluidos. En solo un «click» de móvil, el destino puede cambiar. Una bomba económica está atada encima de nuestras cabezas, representa el 10% del PIB. Mientras el gobierno gasta para otro tipo de bombas y armamentos para hacerlo todo peor.
La sociedad debe luchar por sus raíces, sus características únicas, sus costumbres, venderse como un producto ya que todo se relaciona con el dinero. Perder su alma para copiar los que han ya perdido sus raíces es un suicidio colectivo. Deberíamos reflexionar sobre la dirección que queremos tomar. No caer en todas las trampas que nos ponen adelante constantemente. Un abuso constante con la exageración.
Felices vacaciones,
Viva la vida
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