El calor extremo se ha convertido en una cuestión de salud pública en Alicante. Un total de 47 asociaciones vecinales y colectivos ciudadanos han unido sus voces para reclamar al Ayuntamiento un plan urgente de adaptación ante las altas temperaturas, después de que se hayan contabilizado 136 muertes relacionadas con el calor en la provincia durante el último mes.
Las entidades denuncian que la ciudad continúa acumulando zonas especialmente expuestas a las altas temperaturas, con escasez de sombra y una red de refugios climáticos que consideran claramente insuficiente.
Entre sus principales reclamaciones aparecen la creación de más refugios climáticos, sistemas de alerta temprana, mejor información para los ciudadanos y medidas específicas destinadas a proteger a las personas más vulnerables.
La situación ha llevado a los colectivos a plantearse incluso acudir al Síndic de Greuges.
47 asociaciones reclaman un plan de emergencia climática
La petición no procede de una única asociación.
Hasta 47 entidades vecinales y colectivos ciudadanos de Alicante han respaldado una carta abierta para reclamar medidas.
Consideran que las altas temperaturas han dejado de ser únicamente una cuestión meteorológica para convertirse en un problema que afecta directamente a la salud y calidad de vida de los residentes.
Los colectivos quieren que Alicante disponga de un verdadero plan de adaptación capaz de responder a episodios de calor cada vez más intensos.
136 muertes relacionadas con el calor en un mes
Uno de los datos utilizados por las asociaciones para justificar la urgencia de actuar son las 136 muertes relacionadas con las altas temperaturas registradas en la provincia durante el último mes.
La cifra debe interpretarse correctamente.
Cuando se habla de mortalidad atribuible o relacionada con el calor no significa necesariamente que todos los certificados de defunción indiquen literalmente “golpe de calor”.
Los sistemas de vigilancia epidemiológica permiten estimar el exceso de mortalidad asociado estadísticamente a episodios de temperaturas extremas.
Es decir, el impacto del calor puede manifestarse también agravando enfermedades cardiovasculares, respiratorias y otras patologías previas.
Alicante tiene un solo refugio identificado estrictamente como tal
Uno de los puntos más llamativos de la polémica afecta a los refugios climáticos.
Un informe sobre el impacto del cambio climático en el turismo de Alicante publicado en 2026 reconoce que, siguiendo estrictamente los criterios establecidos para estos espacios, la ciudad cuenta actualmente con Los Pozos de Garrigós como refugio climático identificado.
Otros equipamientos pueden desempeñar parcialmente esa función.
Entre ellos aparecen museos, bibliotecas, centros sociales y centros municipales de mayores.
Pero los colectivos consideran necesario disponer de una auténtica red distribuida por los barrios.
¿Qué es exactamente un refugio climático?
Un refugio climático es un espacio preparado para ofrecer protección durante episodios de temperaturas extremas.
No consiste simplemente en disponer de aire acondicionado.
Estos espacios deben cumplir diferentes condiciones para resultar realmente útiles para la población.
Entre ellas se encuentran la gratuidad, accesibilidad, proximidad, disponibilidad de agua potable, comodidad, horarios suficientemente amplios y una señalización clara que permita identificarlos fácilmente.
La finalidad es que cualquier ciudadano especialmente vulnerable pueda localizar rápidamente un lugar cercano donde protegerse durante las horas más calurosas.
Los Pozos de Garrigós, el refugio climático de Alicante
El espacio identificado expresamente se encuentra en los Pozos de Garrigós, junto al Museo de Aguas de Alicante.
Está situado en el casco antiguo, a los pies del monte Benacantil.
Durante los meses de junio, julio y agosto, el recinto dispone de horario de apertura de martes a viernes tanto por la mañana como por la tarde, además de apertura durante las mañanas de los fines de semana.
La reivindicación vecinal plantea que una ciudad del tamaño y población de Alicante necesita muchos más puntos distribuidos geográficamente.
Museos y bibliotecas también pueden proteger del calor
Que Alicante disponga de un solo espacio identificado estrictamente como refugio climático no significa que no existan otros lugares públicos climatizados.
Equipamientos como el MACA, MARQ, MUBAG y diferentes bibliotecas pueden desempeñar parcialmente esta función.
Los centros sociales y centros municipales de mayores también mantienen sus instalaciones disponibles durante episodios de temperaturas extremas.
Precisamente una de las propuestas consiste en aprovechar mejor la infraestructura pública ya existente.
En lugar de construir necesariamente nuevos edificios, numerosos espacios podrían adaptarse, señalizarse y formar parte de una red coordinada.
El Ayuntamiento ha abierto el CAUS durante las alertas
Alicante sí dispone de protocolos específicos cuando las temperaturas alcanzan niveles peligrosos.
Durante las últimas alertas, el Ayuntamiento ha abierto el segundo gimnasio del Centro de Acogida y Urgencias Sociales (CAUS) para que las personas sin hogar puedan permanecer allí durante las horas de mayor calor.
El dispositivo incluye comida, agua y material de higiene.
También se realizan rutas junto a Cruz Roja para localizar e informar a personas que permanecen en la calle.
Más de 1.600 personas vulnerables bajo seguimiento
Las medidas municipales incluyen también atención a personas mayores y dependientes.
Durante los episodios recientes de calor, los servicios municipales han realizado seguimiento a más de 1.600 usuarios de teleasistencia y del Servicio de Atención a Domicilio.
Estas personas reciben recomendaciones para prevenir problemas relacionados con las altas temperaturas.
El objetivo es detectar además posibles situaciones de riesgo entre quienes viven solos o presentan una mayor vulnerabilidad.
Alicante dispone de fuentes de agua refrigerada
Otra de las actuaciones desarrolladas durante este verano ha sido la instalación de 22 fuentes de agua refrigerada.
Los ciudadanos pueden utilizarlas para beber y rellenar recipientes.
Esta medida busca facilitar la hidratación durante los días de temperaturas elevadas.
Sin embargo, los colectivos consideran que estas actuaciones deben formar parte de una estrategia mucho más amplia.
Los vecinos denuncian las “islas de calor”
Uno de los problemas señalados por las asociaciones son las denominadas islas de calor urbanas.
El fenómeno se produce cuando determinadas zonas de una ciudad acumulan temperaturas superiores a las de su entorno.
El asfalto, el hormigón, la concentración de edificios, el tráfico y la escasez de vegetación pueden favorecer esta situación.
Durante la noche, además, estos materiales liberan parte del calor acumulado durante el día.
Esto dificulta que las temperaturas desciendan y puede hacer especialmente complicadas las noches de verano.
La sombra de los árboles entra en el debate
Las asociaciones reclaman también una política de arbolado que priorice la creación de sombra.
Su crítica se centra en la pérdida de determinados ejemplares y en la utilización de especies que consideran más ornamentales pero con menor capacidad para proteger del sol.
En una ciudad mediterránea, la vegetación puede desempeñar una función que va mucho más allá de la estética.
La sombra ayuda a reducir la temperatura superficial de calles y plazas y permite crear itinerarios más transitables durante el verano.
Un año esperando medidas
La reclamación tampoco es nueva.
Las entidades aseguran que ya registraron en julio de 2025 un manifiesto acompañado de diferentes propuestas para impulsar un plan de adaptación climática.
Transcurrido aproximadamente un año, consideran que no han obtenido una respuesta suficiente.
Por ello han decidido volver a hacer pública su petición.
Podrían acudir al Síndic de Greuges
La falta de avances ha llevado a las asociaciones a valorar nuevas actuaciones.
Entre ellas se encuentra trasladar el asunto al Síndic de Greuges de la Comunitat Valenciana.
Los colectivos quieren que la adaptación frente al calor extremo se convierta en una prioridad municipal y no dependa únicamente de medidas puntuales activadas cuando se declara una alerta.
¿Quién tiene mayor riesgo durante una ola de calor?
Las altas temperaturas no afectan a todas las personas de la misma manera.
Entre los grupos que requieren especial atención se encuentran:
- Personas mayores.
- Bebés y niños pequeños.
- Personas con enfermedades crónicas.
- Personas dependientes.
- Personas sin hogar.
- Trabajadores expuestos durante muchas horas al exterior.
- Personas que realizan esfuerzos físicos intensos.
También determinados medicamentos y patologías pueden alterar la capacidad del organismo para responder correctamente al calor.
Las señales de alarma
El calor extremo puede provocar desde problemas leves hasta emergencias médicas.
Sed intensa, debilidad, mareos, dolor de cabeza, náuseas o calambres pueden advertir de que el organismo está teniendo dificultades para regular su temperatura.
Un golpe de calor es mucho más grave y requiere atención urgente.
La aparición de confusión, pérdida de conciencia o una temperatura corporal muy elevada debe tratarse como una emergencia.
Ante una situación grave se debe contactar con el 112.
Qué hacer durante los días de calor extremo
Las recomendaciones básicas pasan por reducir la exposición durante las horas centrales del día.
Es importante beber agua regularmente sin esperar a tener sed, utilizar ropa ligera, proteger la cabeza y permanecer siempre que sea posible en lugares frescos.
También debe evitarse el ejercicio físico intenso durante las horas de mayor temperatura.
Y existe una recomendación especialmente importante: nunca dejar a niños, personas mayores o animales dentro de un vehículo estacionado, ni siquiera durante periodos aparentemente cortos.
Una cuestión que va más allá de este verano
La reclamación de las 47 entidades pone sobre la mesa un debate que previsiblemente acompañará a Alicante durante los próximos años.
Las olas de calor y las noches con temperaturas elevadas plantean nuevos desafíos para el diseño urbano.
Más árboles y sombra, fuentes, refugios climáticos, edificios adaptados, sistemas de alerta y atención a los colectivos vulnerables son algunas de las medidas que empiezan a formar parte de la planificación de numerosas ciudades.
Los colectivos alicantinos quieren que Alicante acelere ese proceso.
Las 136 muertes relacionadas con el calor en la provincia durante el último mes son el dato con el que justifican que las medidas ya no pueden plantearse únicamente como una mejora urbana.
Para las asociaciones firmantes, se trata directamente de una cuestión de salud pública.



