Da igual si la relación anterior duró cinco años o quince. El caso es que se ha acabado, los motivos ya no importan y, de repente, la vida te pone otra vez ahí fuera, en el mundo de las citas. Ese lugar del que pensabas que habías escapado para siempre. Y claro, aparece el agobio.
Es normal mirarse al espejo y que te asalten las dudas de siempre: ¿De qué narices se habla ahora en un primer encuentro? ¿Sabré notar si hay química o se me ha olvidado por completo cómo funciona esto?
Mucha tranquilidad, que no eres la única persona a la que le tiemblan las piernas. Esto nos pasa a todos los seres humanos cuando reiniciamos el contador. La buena noticia es que conectar con alguien es como montar en bici: no se olvida. Al principio el equilibrio costará un poco, pero en cuanto te tomes algo y encadenes un par de citas, verás que el instinto vuelve a activarse solo.
Eso sí, para no meter la pata en los primeros intentos, guarda estos cinco consejos en la cabeza:
1. Limpia el retrovisor antes de arrancar
No te metas en una aplicación de citas ni aceptes que te presenten a alguien si todavía arrastras pena o rabia acumulada. Lo que viviste en el pasado ya pasó; quédate con lo bueno, aprende de los errores y siente orgullo por haber superado esa etapa. Cuando notes que ya no hay dolor al mirar atrás, es la señal de que la mente está lista para volver al ruedo con buena energía.
2. Deja de buscar el fantasma de tu ex
A veces es superior a nuestras fuerzas: conocemos a alguien nuevo y, a los cinco minutos, ya estamos comparando cómo habla, cómo viste o cómo se ríe con nuestra anterior pareja. Es lógico porque es el terreno conocido, pero recuerda que aquello no funcionó. Abre la mente. Date la oportunidad de descubrir perfiles totalmente diferentes a lo que estás acostumbrado. No hay ningún compromiso por ir a tomar un café, así que rebaja la exigencia.
3. Tómatelo como un plan divertido, no como un examen
Si vas a una cita pensando que te estás jugando el futuro o que tienes que encontrar al amor de tu vida sí o sí, lo vas a pasar fatal. Cambia el chip. Salir con alguien nuevo es una excusa perfecta para conocer ese restaurante del que todo el mundo habla, descubrir música o simplemente echarte unas risas. Di que sí a los planes y déjate llevar un poco.
4. No vayas a la guerra en solitario
Si el cuerpo te pide socializar pero te da pereza máxima el formato de cita tradicional a solas, busca alternativas. Si en tu entorno hay personas sin pareja, haced planes en común. Si no, busca grupos para hacer senderismo, catas de vino, cursos de cocina o cualquier actividad que te llame la atención. Conocer gente de forma natural mientras haces algo que te gusta quita el 90% de la presión de encima.
5. ¿Hay peques en casa? Transparencia total desde el principio
Si tienes descendencia, quítate de la cabeza la idea de que eso te resta puntos o te hace menos «elegible». Para nada. Eso sí, ve con la verdad por delante. Ponlo en tu perfil o coméntalo con naturalidad en la conversación. Así te ahorras perder el tiempo: quien no busque una vida compartida con esa realidad se marchará pronto, y quien decida quedarse será alguien maduro que sabe valorar lo que hay.
Al final, la fórmula es fácil: Deja los miedos a un lado, ponte esa ropa que te hace sentir genial y sal a la calle con ganas de pasar un buen rato. Nunca se sabe en qué esquina espera otra historia de esas que te devuelven la sonrisa.
Remedios Gomis_ Love Coach








