“Estaba nuestro cónsul viendo como nos daban patadas a algunas personas, no a todas, y no hizo absolutamente nada” (dicho diplomático ingresó en la carrera en mil novecientos sesenta y siete, ocho años antes de la muerte del dictador Franco, siendo nombrado cónsul en Jerusalén en dos mil veinticuatro).
“Me golpearon y me agredieron sexualmente. Cuando entré en ese hangar veo a uno de mis compañeros en el suelo con los pantalones abajo, pero todavía con ropa interior. Otro soldado dice: ¡Eh! Y avanzamos, lo primero que hizo es venir a tocarme el pecho, después, le oía decirme: Ven conmigo, ven conmigo. Eran tan sádicos. Recibo el primer golpe en la cara y en la nuca, todo ocurre a la altura de la cabeza. Lo que hice fue intentar apartarme. Eran dos hombres. No podía hacer nada contra ellos. No podría haber hecho nada. Me cogió del pelo y volvió a golpearme en la cabeza mientras el otro me tiraba del pecho y del pantalón”, esta es la resumida declaración de una joven francesa integrante de la Global Sumud Flotilla 2026.
“No podemos más con nuestra alma después de lo que hemos pasado”. Es el momento de las denuncias “hasta que consigamos que Israel esté sancionada por todos los países del mundo y que vayan a prisión todos los que han dirigido Israel hasta ahora”, declara Emilia Nacher, enfermera y patrona de navegación quien, desde hace más de treinta años, ayuda a Palestina a la par que es objetora de conciencia. Actualmente Nacher forma parte de la Plataforma de Sanitarias con Palestina participando a su vez en las convocatorias de BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones). En dos mil dieciocho, se enrolaría por primera vez en la misión humanitaria, pacífica y civil de la Flotilla de la Libertad.
“El desnudarnos y reírse de nosotras, el estar apuntándonos con las metralletas”, eso jamás se olvida, la tortura psicológica era continua.
“La sociedad se ha centrado en la ciencia y la tecnología, pero la clave de todo es que somos seres que sentimos. El resto de cosas como el intelecto o la visión del mundo, viene después” sentenciaba el neurocientífico Antonio Damasio a lo que cabe añadir que hablando de sentimiento, el mundial, aunque lo repriman violentamente algunos gobiernos, está con Palestina.
La humanidad se enfrenta a una estrategia criminal y genocida que replicada verticalmente halla el cebadero perfecto en sociedades sectarias que no dudan en danzar ritualmente al son de los nuevos brujos del sistema, sus intereses y sus armas. Sobre armamento y belicismo escribía el físico y divulgador científico Sergio Luís Palacios que: “Nada de vaporizar. Eso es una minucia, capaz de llevarla a cabo cualquier olla a presión y un fogoncito de lo más ordinario en cualquier placa vitrocerámica. ¿Hablamos entonces, de armas de verdad y nos dejamos de trivialidades poco menos que inofensivas? ¿Sí? Pues, venga, manos al arma”.
Armas biológicas (virus, bacterias, hongos. Israel las utiliza), químicas (sustancias tóxicas para matar, herir o incapacitar. Israel las utiliza), nucleares (Israel tiene noventa ojivas nucleares), neuroarmas (atacan el sistema nervioso y las funciones cognitivas, controlando drones mediante ondas cerebrales. Israel las tiene), armas radiológicas (“bombas sucias” que esparcen contaminación radioactiva puntualmente. Israel hace pruebas, de lo que se deduce que las tiene), armas explosivas (municiones y artilugios fulminantes. Israel las tiene).
¿Por qué dejarse adoctrinar en la idealización del depredador, mamífero humano, que se complace ante la crueldad e incluso la argumenta?
Muñecos diabólicos amasadores de poder, ¿hasta cuándo? “O estás de acuerdo con nosotros o te matamos”, le dijo Netanyahu (primer ministro de Israel) a países como Omán, según refiere el economista estadounidense Michael Hudson. “Cualquier civil palestino puede ser un enemigo, por lo que les hemos hecho”, esgrimiría el genocida excusando su programado aquelarre de muerte y tortura.
Miguel Ríos, rockero español preguntaba “¿por qué está el sapo Netanyahu invadiendo Líbano ahora?”, a lo que se auto respondía el artista: “Porque no ha habido contestación suficiente”.
¡Exactamente!
¿Es suficiente que Naciones Unidas acabe de incluir a Israel en su lista negra de países responsables de violencia sexual en conflictos armados? ¿O es sólo un amago? ONU (Organización de Naciones Unidas) dixit: “Las violaciones consistían en violación incluyendo con objetos, violación en grupo, intento de violación, violencia física en los genitales”.
Mujeres, hombres, niños y niñas palestinos son violados sistemáticamente. Jaume Asens abogado y miembro del Parlamento Europeo, al escuchar los relatos de las víctimas repatriadas de la Global Sumud Flotilla publicaba: “si Israel es capaz de hacer eso con ciudadanos occidentales, de países aliados a Israel, imaginad lo que pueden hacer con los palestinos”.
Es “un patrón reiterado y persistente” ha verificado el organismo internacional, a lo que Israel responde “que la ONU es antisemita”. Cualquiera que critique el genocidio cometido por Israel es antisemita ya sea la Corte Penal, la relatora de Naciones Unidas, o algún juez, “cualquiera que le lleve la contraria”.
Edward Donnerstein, profesor de Comunicación y Sociología, afirmó que “la violencia frecuente y reiterada aumenta la insensibilidad del espectador, sus temores y la posibilidad de que aprenda a comportarse agresivamente”.
¿Es por eso que la violencia por parte de instituciones y cuerpos del Estado se está normalizando en manifestaciones públicas y pacíficas pro palestinas (en Alemania, Inglaterra y Estados Unidos) o al dar la bienvenida a integrantes de la Global Sumud Flotilla en el aeropuerto de Bilbo (en Loiu)?
“Yo venía en ese vuelo también, y nada más llegar nos recibe la Ertzaintza a hostia pura y dura a compañeros que estaban ya politraumatizados, si es que son los mismos si es que han estudiado, la Ertzaintza y los Mossos d´Esquadra, en Israel, de parte del Mossad, incluso quien lleva la vigilancia del aeropuerto de Bilbao es una compañía israelí y bueno, yo me lo guiso, yo me lo como”, refiere Nacher.
¿Clonar el método “sionazi” en manifestaciones no violentas como la huelga indefinida de la educación pública en València?
“Lo imprescindible es romper todo tipo de relación con Israel, es más, yo rompería con Estados Unidos porque son los que están moviendo todos los hilos como si fueran marionetas los demás países”, dictamina la sanitaria.
¿Qué impide finiquitar totalmente las relaciones con un país inventado? “Es lo que deberíamos hacer todos los países romper”. Recientemente Dinamarca ha decidido no hacer negocios con Israel, ¿a qué espera España y el resto de Europa? ¿a venderles más territorio, más infraestructuras, más macro festivales de música y más accionariado en medios de comunicación?
“Hay una pregunta que nos tenemos que hacer nosotros en Europa” dice Asens. “¿Qué sucede cuando durante años se transmite a soldados a funcionarios a carceleros que ellos forman parte del pueblo elegido (de un grupo impune) y que la población que tienen delante son seres inferiores? La violencia sexual es una expresión de eso”.
Dos expertos en psicología experimental, (en política sirve para diseñar estrategias de persuasión ya sea mediante imágenes o tonos de voz), como lo son Masters y Lea, constataron que “la violación es la forma que adopta el sadismo, el método especial elegido por el sádico para procurarse la forma de infligir daño a otra persona”.
¿A qué espera Europa para librarse del sadismo foráneo?
¿Tendrá que buscar el Santo Grial artúrico para salir de la ciénaga ponzoñosa en la que obscuros líderes y lideresas se esmeran en meterla?
“Yo le preguntaré a Von de Leyen si seguirá financiando, armando, protegiendo diplomáticamente a ese Estado genocida que utiliza la violencia sexual como instrumento de dominación o va a decidir finalmente cumplir con las resoluciones de los tribunales internacionales”, propone Asens.
“En general premiar la violencia o no castigarla abiertamente es algo que favorece el aprendizaje de comportamientos violentos”, asevera José San Martín catedrático de Filosofía de la Ciencia y articulista sobre la etología humana (instintos y programas genéticos que influyen en el comportamiento) y sobre el impacto social de las nuevas tecnologías de diagnóstico génico (la manipulación antes de cualquier fecundación).
“Los votantes en Europa están en contra del genocidio, pero si defiendes al pueblo palestino puedes acabar en la cárcel” asevera el aludido Hudson.
Palestinos y palestinas han de saber que “no nos vamos a olvidar” de Palestina. “Lo que hemos pasado nosotras en la cárcel lo siguen pasando más de diez mil presos y presas incluso cuatrocientos chiquillos” encerrados en ¿viveros de órganos humanos?
“Cada día me daban un litro de agua. Nos decían que nos levantáramos y Sara (una joven francesa) dijo que ella ante los genocidas no se levantaba, creímos que nos iban a coser a palos”. Desde entonces, “cuando entraban los militares en la celda ninguna de las mujeres nos levantábamos ni bajábamos la cabeza”.
De ciento cincuenta y cuatro personas que viajaban junto a Nacher en el barco, “hubo treinta y siete fracturas”. Narices, costillas, hombros, brazos, piernas, asimismo fueron inyectados sin saber que les inocularon. “Dormíamos mojados y oías las palizas que daban a los compañeros que habían interceptado en ese momento, torturándolos con un cuchillo”.
“¡Ha sido terrorífico!”.
¿Ningún organismo gubernamental, o alguna de esas innúmeras oficinas especializadas piensan querellarse?
“Es que pueden hacer lo que quieran, han dejado barcos a la deriva –barcos fantasma por el Mediterráneo-, algunos hundiéndose con la tripulación dentro, hacen lo que quieren, son inmunes”.
¿Dónde está el cargamento de las cincuenta naves? “Evidentemente se lo quedan ellos”.
“No somos solo la flotilla marítima, -señala Nacher-, están también las compañeras que han puesto todo su cuerpo, sus ilusiones en llegar hasta Rafah y poder abrir un corredor humanitario que es lo que perseguíamos tanto por mar como por tierra”.
En nuestro barco llevábamos “unas mochilitas tanto de gente del País Valencià, Català, como de Mallorca, con cartitas de niñas y niños con dibujos diciendo que un día pasearían juntos de la mano, y que aquí, en València, está tu casa si quieres venir. Les enviaban peluches. Os queremos mucho, no os vamos a olvidar nunca, mi teléfono es éste… Ese es el material agresivo que teníamos nosotras el material que no se ha podido llevar”.
“Yo pensaba quedarme de voluntaria allí”, confiesa la también sindicalista de la CGT (Confederación General del Trabajo).
“Esas torturas hay que denunciarlas, intentar decir que no se pueden cometer crímenes de guerra”. ¿Para cuándo otro juicio de Nüremberg?
“No puede haber una paz sin justicia”.
Boicotear, sancionar, desinvertir, “que se vayan “a fer la mà” todas las empresas israelís y personas israelís turistas que vengan aquí, -a España-, ni una ni media, ni para desayunar”.
“Gente buena, gente que no están mentalmente enferma” huye de Israel porque “esta aberración no es forma de vivir, la mitad ni siquiera creen en la historia del sionismo”.
Afirmaba el sociólogo y politólogo francés Raymond Aron que: “Nadie dice nunca la última palabra”








