Esto es cierto, cincuenta años disfrutando cada vez montando en la moto. En la época donde todo tiene validez con tener credenciales, dinero, diplomas y una presencia frenética en las redes sociales, es de preguntarse porque la moto sigue teniendo siempre esa envidiada libertad fuera del molde. A un motero no se le pregunta lo que hace, porque lo hace y cuanto tiene. Se le pregunta donde va. Sus sensaciones del día. Se comparten las sonrisas de un momento estupendo para todos iguales. Se calientan las manos en un café, con el calor se saca la cazadora de cuero para estar más cómodo con un refresco.
Continua su viaje con la concentración máxima y la unión con los elementos naturales. Debe anticipar las trampas, adivinar los peligros, frenar antes por tener un sexto sentido más desarrollado. Baila con las curvas, afina las trayectorias, puliendo un estilo de conducción propio que será su firma de la interpretación de la excelencia. Es como la huella dactilar, es única. Canta y grita de euforias con unos paisajes increíbles. Se olvida de todos sus problemas con creces, está emocionado, realmente presente con todos sus sentidos en alerta. No se trata de llegar el primero, el más rápido, tampoco el último ! se trata de regresar a casa siempre.
El contacto directo con los elementos es una garantía de no olvidar de donde venimos. La naturaleza está manejando los tiempos. Somos parte de ella, no la dominamos. Somos unos invitados nada más. Tan simple como esto. Creo que nos hemos pasado con los resultados de hoy con nuestra sociedad.
La parte bucólica de la moto está siempre un poco exagerada como un pavo real extiendo su abanico de plumas alargadas en época de cortejó. Es bonito siempre escucharlo y verlo.
No es todo, la moto es exigente contigo. Hay que mimarla, cuidarla. Ser atento a cada detalle, ruidos raros, los neumáticos, los frenos, la cadena, el nivel de aceite, cualquier cosa llamando la atención. Debe aprender y entender todas sus reacciones en las carreteras. Hace cuerpo con ella. El pilotaje le dará vida, te dará todo lo que le pides. La superficie en contacto con los neumáticos de una moto equivale aproximadamente al tamaño de una tarjeta de crédito por cada rueda. Es un vehículo que necesita respeto. Su conductor es consciente de la importancia de la preservación de su salud y de los demás.
Hay otra cosa muy importante: la lectura de la carretera, su estado, seco, mojado, rugoso, liso, el color del firme, con manchas de aceite, diesel, arena, tierra, piedritas, objetos, papeles, hojas de los árboles, los temidos baches, la visión de lejos, las curvas cerradas, los SUV más altos son reductores de visión. Todo lo que se mueve en la carretera y su inmediato alrededor es una advertencia para la moto y su conductor .
El buen manejo del conjunto tiene sus méritos. Mucho mejor que un buen seguro. Un motero almacena experiencias en cada salida. Es como el vino que mejora con los años.
Otra cosa muy distinta es ir con tu moto al trabajo en el frío del invierno como el caluroso verano, con lluvias y atascos en las ciudades. Es también la moto un utilitario por varias razones. Falta de transporte público en las zonas fuera de las ciudades, la congestión insoportable del tráfico en horas puntas, zonas extrarradios, entrada de las ciudades. La frustración y el engaño reducido a su mínima expresión. La puntualidad será un punto ganado con la moto.
El 83% de la población vive en áreas urbanas y ciudades. De tanto querer meternos en las ciudades, la colapsaron. No hay espacio para tantos vehiculos. El país destaca por ser altamente urbanita, concentrándose la gran mayoría de sus habitantes en estos núcleos. Las motos grandes, muy potentes y pesadas no son un acierto como tampoco los coches SUV en un entorno urbano. No se entiende el marketing de las marcas salvo engañar a sus clientes. La ceguedad del gobierno para promover estos pecados ambientales.
La moto, la bici tienen un nuevo protagonismo ahora ya que sus ventas no paran de crecer. Scooters y motos más pequeñas forman la nueva sensatez. Un retorno a la razon. Es curioso ver el nuevo motero que lo entiende perfectamente de primera. Casi se ponen en quiebra los ambiciosos fabricantes de motos que solo miraban las abultadas billeteras de los cincuentónes olvidando la juventud. Las crisis y las noticias de incertidumbres, guerras y pérdida de poder adquisitivo frenaron en seco las ventas de un ocio demasiado caro. La apariencia ya importa menos. Los fabricantes reaccionan para no cerrar sus fábricas.
Los precios aumentaron enormemente los últimos años poniendo en aprieto a los jóvenes y sus bolsillos poco profundos. Actualmente hay una feliz explosión de mujeres practicando la moto. Enhorabuena para todas ellas. Los fabricantes finalmente entendieron que la moto no es solo una cuestión de prestigio, tampoco un espacio reservado para personas adineradas cada vez más viejas. Muchas hornadas nuevas de motos vienen con motores de menos potencias con precios más accesibles y realmente útiles para la mayoría. El uso mixto utilitario / ocio está asegurado con elegancia y tecnología. La juventud puede empezar la moto sin esperar los cincuenta para poder comprarse una.
En las ciudades la moto o el scooter se buscan para compensar las carencias viales y del transporte público. La sorpresa mayúscula es que se descubren extraordinarias sensaciones. Un intento de fuga de nuestros problemas contemporáneos. Se puede ver también con el senderismo, la bici, principalmente las actividades de diversiones y evasión. Son antídotos al aburrimiento, de la anestesia viral y el malestar. Se van manejando las dosis según las presiones recibidas.
Esa cobardía de aceptar la situación actual, sin reacciones del pueblo antes de tantos abusos hacia su crecimiento personal, bienestar y la creación de tantas incertidumbres necesita su vía de escape. La vuelta del fin de semana con la moto es como un remedio contra la impotencia y la temida ansiedad. Permite aguantar los chaparrones políticos con más distancias. Si son muy intensos te pone el mono de lluvia para seguir tú viaje ignorando las incoherencias y los bulos.
Puedes también poner una capa más si no es suficiente. Cargar unas maletas, bolsas de dormir arrimado en la parte trasera y moverte por algunos días, semanas en todas las direcciones que deseas. Ver toda España, Europa, el mundo. Aquí hablaremos de la libertad. Un capítulo delicado por el incremento de su escasez.
Cincuenta años de moto y todavía tengo un permiso de conducir con algunos puntos.
Un tibia roto y tres pequeñas caídas en rotondas. Una docena de motos y un buen medio millón de kilómetros en varios países y continentes. Historias y bellezas a raudales. La moto es una genialidad intemporal.
Especial DGT.
El Sr. Navarro de 74 años no deja su silla a un joven. Es inusual ya que en el privado te echan a patadas a los 55. El señor no tiene más fuerzas para ayudar a tapar los numerosos baches de la carretera con un pico y una pala. No es de extrañar que reduce sus actividades a recaudar multas de manera abusiva. El trafico es una maquina de hacer dinero. La DGT es un brazo más del estado como la de un pulpo. Parecen a los testigos de Jehová que quieren salvarte la vida. La realidad es otra, miren de cerca la recaudación diaria y si falta algo lanzan una campaña vial para mejorar sus ingresos.
Un motero no sigue las mismas reglas.
Se mantiene firme dentro de un comportamiento más honesto y racional. Revindica la sensatez, el promedio, busca el equilibrio de conservación » VITAL » que permite la carretera. No entiendes eso de reducirte al estado del caracol para luego multarte copiosamente. Sin embargo quién la hace la paga. Las leyes son las leyes. Lastima que en ese tema haya más cuerdos en la calle que en los despachos y oficinas.
Los carteles de la DGT son buenos consejos. Algo hay que reconocer. Un muerto en el trafico es una derrota. La digitalización de la carretera es una falta de confianza, sobre todo una herramienta para cobrar de más. La recaudación natural es manipulada creando condiciones para su exageración y de eso no se habla. Tampoco de los suicidios que no generan ingresos. Larga vida a la moto y los moteros.
- Viva la vida.








