La distribución alimentaria registró 386.687 procesos de baja durante 2025, un 9% más que el año anterior. La patronal Asedas alerta del aumento de los costes y de la duración de las incapacidades temporales, mientras la Comunitat Valenciana se sitúa en torno a la media nacional de absentismo.
El absentismo laboral se ha convertido en uno de los principales desafíos de los supermercados en España. El coste de las bajas laborales por contingencias comunes alcanzó los 1.180 millones de euros en 2025, un 13% más que el año anterior y un 155% por encima de los niveles registrados en 2018. Una evolución que preocupa a las empresas de distribución alimentaria y que también plantea interrogantes sobre la prevención, la salud de los trabajadores y la organización de las plantillas en la provincia de Alicante.
Los datos fueron presentados por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) durante el XIV Encuentro #DecirHaciendo, organizado por la cooperativa valenciana Consum bajo el título Bienestar laboral y absentismo. La jornada reunió a especialistas en prevención de riesgos laborales, psicología y gestión de incapacidades temporales para analizar las causas del aumento de las bajas y las posibles respuestas.
Los supermercados registraron casi 387.000 bajas laborales en 2025
Las cifras expuestas por Asedas reflejan que durante 2025 se contabilizaron 386.687 procesos de baja por contingencias comunes, un 9% más que en 2024.
El incremento del número de procesos se suma al aumento del coste económico que deben afrontar las empresas. Desde 2018, el desembolso asociado a estas bajas ha crecido un 155%, mientras que el número de procesos ha aumentado un 67% en ese mismo periodo.
Otro de los aspectos que preocupa al sector es la concentración de las incapacidades temporales. Según los datos presentados por la patronal, el 6% de los trabajadores concentró cerca de la mitad de los procesos registrados.
El director general de Asedas, Ignacio García Magarzo, advirtió de que esta evolución supone «un grave perjuicio tanto para la competitividad de las empresas como para los propios trabajadores, que asumen una carga de trabajo extraordinaria en las bajas más cortas».
En un supermercado, la ausencia de un empleado puede obligar a reorganizar los turnos, redistribuir funciones entre compañeros o contratar personal de sustitución. Estas necesidades afectan especialmente a tareas como la reposición de productos, la atención en cajas, la gestión del almacén y la recepción de mercancías.
El problema adquiere relevancia en un sector que necesita mantener una atención continuada al público y adaptar sus recursos humanos a las necesidades de cada establecimiento.
La Comunitat Valenciana se sitúa en torno a la media nacional
El análisis del absentismo también revela diferencias importantes entre comunidades autónomas y grupos de edad.
Según explicó García Magarzo durante el encuentro, Andalucía registra los niveles más bajos de absentismo, mientras que el País Vasco presenta los más elevados. Por su parte, la Comunitat Valenciana se encuentra en torno a la media nacional.
La patronal también señaló que el absentismo entre los trabajadores menores de 35 años prácticamente duplica al registrado entre los mayores de 55 años.
Estas diferencias han llevado a Asedas a plantear dudas sobre la posible existencia de situaciones irregulares en determinados casos. No obstante, la propia organización reconoce las dificultades para establecer conclusiones debido a la protección de los datos sanitarios y las circunstancias personales de cada trabajador.
Las diferencias estadísticas entre territorios, edades o días de inicio de una baja no demuestran por sí mismas la existencia de fraude.
Para Alicante, los datos aportan contexto a un debate que también afecta al mercado laboral provincial. La distribución alimentaria forma parte del tejido económico de municipios como Alicante, Elche, Benidorm, Torrevieja y Orihuela, donde los supermercados deben organizar sus plantillas para atender tanto a la población residente como a la demanda vinculada a la actividad turística.
Sin embargo, las cifras difundidas por Asedas corresponden al conjunto de España y no permiten determinar cuántas bajas se produjeron específicamente en los supermercados de la provincia.
El debate se suma a la preocupación por las dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo en Alicante, una cuestión que afecta a distintas actividades económicas.
La salud mental y los trastornos musculoesqueléticos, entre las principales causas
Durante la jornada, María Davcheva, doctora en Psicología y responsable de proyectos de investigación y gestión del absentismo en Umivale Activa, explicó que el incremento de las incapacidades temporales responde a diferentes factores sanitarios, organizativos, regulatorios y sociales.
La especialista presentó conclusiones de los estudios realizados por Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que reflejan un crecimiento sostenido de las jornadas laborales perdidas por incapacidad temporal.
Según estos datos, la tasa de jornadas perdidas en España pasó del 4,12% en 2018 al 5,94% en 2024, lo que representa un incremento relativo cercano al 44%.
Entre las principales causas identificadas destacan los trastornos musculoesqueléticos y los problemas de salud mental, que concentran una parte importante de las jornadas perdidas y de los procesos de baja.
A estos factores se añade el aumento de las incapacidades temporales de larga duración. Según las cifras expuestas en el encuentro, aproximadamente el 3% de los procesos supera ya el año de duración.
El número de personas que permanecen más de doce meses de baja también ha experimentado un crecimiento significativo, al pasar de unas 80.000 a cerca de 200.000.
Davcheva señaló, además, que alrededor del 16% de la población trabajadora concentra el 70% de los procesos y el 65% de los días perdidos. Esta concentración exige analizar las circunstancias de cada situación, desde las recaídas y las enfermedades crónicas hasta las condiciones laborales y las dificultades de recuperación.
La especialista defendió la necesidad de mejorar la coordinación entre las administraciones, los servicios sanitarios, las empresas y las mutuas para facilitar tanto la prevención como la reincorporación de los trabajadores.
Consum apuesta por la prevención y el bienestar de los trabajadores
Uno de los principales mensajes del encuentro fue que la reducción sostenible del absentismo no puede basarse únicamente en el control de las bajas laborales.
Los especialistas coincidieron en la necesidad de actuar sobre las causas que provocan los problemas de salud y de mejorar las condiciones de trabajo.
La ejecutiva de Prevención de Riesgos Laborales de Consum, Celia Núñez Llinares, defendió una visión más amplia de esta cuestión, vinculada al bienestar físico y emocional de las plantillas.
«El absentismo no es el problema, sino el síntoma», afirmó durante la jornada.
Según explicó, la cooperativa ha desarrollado un modelo integral de salud y bienestar que incluye medidas relacionadas con la conciliación, la formación, el liderazgo saludable y el acompañamiento de los trabajadores durante sus procesos de recuperación.
Por su parte, el psicólogo clínico y director general de Mentelem, Alejandro Pereira, destacó la importancia de crear entornos laborales que favorezcan la confianza, la comunicación y la detección temprana de problemas emocionales.
El especialista recordó que la Comunitat Valenciana presenta una prevalencia de trastornos mentales del 25,1%, frente al 15% de la media nacional, según los datos recogidos en el Plan Valenciano de Salud Mental y Adicciones 2024-2027 citados durante el encuentro.
Pereira insistió en que las empresas deben prestar atención a la salud mental antes de que los problemas deriven en una incapacidad temporal.
Las propuestas planteadas durante la jornada incluyen reforzar la prevención de riesgos, mejorar la organización del trabajo, facilitar la conciliación y establecer mecanismos de acompañamiento durante las reincorporaciones después de una baja prolongada.
Qué consecuencias tiene el absentismo para los supermercados de Alicante
Aunque los datos presentados corresponden al conjunto de España, el aumento de las bajas laborales plantea desafíos que también resultan relevantes para las empresas de distribución alimentaria de Alicante y su provincia.
La necesidad de mantener abiertas las tiendas, garantizar el abastecimiento y atender a los clientes obliga a disponer de una organización laboral capaz de responder a las ausencias imprevistas.
Esta situación puede adquirir especial importancia durante los periodos de mayor actividad comercial, cuando determinados establecimientos necesitan reforzar sus plantillas.
En Alicante, la evolución del empleo está estrechamente relacionada con el comercio, los servicios y el turismo. La reciente información sobre el mercado laboral provincial y el aumento de la afiliación a la Seguridad Social en septiembre permite contextualizar la importancia de estos sectores para la economía alicantina.
No obstante, el informe de Asedas no establece que el incremento de las bajas haya provocado cierres de supermercados, reducciones de horarios o subidas de precios en la provincia.
Tampoco permite calcular el coste económico específico del absentismo para los establecimientos alicantinos.
El desafío para las empresas consiste en mantener su actividad sin trasladar una carga excesiva de trabajo a los empleados que permanecen en sus puestos, mientras que para los trabajadores resulta fundamental disponer de condiciones adecuadas para prevenir enfermedades y recuperarse cuando se produce una incapacidad temporal.
Un problema que exige medidas a largo plazo
Las conclusiones del encuentro organizado por Consum apuntan a la necesidad de abordar el absentismo desde una perspectiva que combine la prevención, la atención sanitaria y la mejora de las condiciones laborales.
Asedas reclama medidas que faciliten la recuperación de los trabajadores y una mayor coordinación con las mutuas, mientras que los especialistas en salud laboral insisten en la importancia de intervenir antes de que aparezcan los problemas.
El aumento del coste de las bajas laborales, que ya alcanza los 1.180 millones de euros anuales en la distribución alimentaria, confirma la dimensión económica del fenómeno.
Sin embargo, detrás de las estadísticas también se encuentran trabajadores que necesitan recuperarse, empresas que deben reorganizar sus recursos y compañeros que pueden asumir una mayor carga de trabajo durante las ausencias.
Para los supermercados de Alicante y del resto de la Comunitat Valenciana, el reto pasa por compatibilizar la continuidad del servicio con la protección de la salud laboral.
La evolución de las incapacidades temporales durante los próximos ejercicios permitirá comprobar si las medidas preventivas y de organización contribuyen a frenar una tendencia que preocupa cada vez más a la distribución alimentaria española.











