Un trozo de comida cae al suelo y el perro se lo come antes de que podamos reaccionar. O nos mira mientras cenamos y terminamos compartiendo algo pensando que «por un poquito no pasa nada».
El problema es que algunos alimentos habituales para las personas pueden resultar tóxicos para los perros.
Chocolate, uvas, pasas, cebolla, ajo, nueces de macadamia o productos que contienen xilitol están entre los alimentos y sustancias que organismos veterinarios incluyen entre los peligros que conviene mantener fuera de su alcance.
Y existe una regla especialmente importante: si sospechas que tu perro ha ingerido algo potencialmente tóxico, no esperes necesariamente a que aparezcan síntomas para consultar con un veterinario.
La cantidad ingerida, el peso del animal, el alimento concreto y el tiempo transcurrido pueden cambiar completamente el nivel de riesgo.
1. Chocolate
Es probablemente el alimento tóxico para perros más conocido.
El problema se encuentra principalmente en sustancias denominadas metilxantinas, entre ellas la teobromina y la cafeína.
Los perros metabolizan estas sustancias de forma diferente a las personas.
Una intoxicación puede provocar:
vómitos,
inquietud,
agitación,
aumento de la frecuencia cardiaca,
alteraciones del ritmo cardiaco
y, en casos graves, convulsiones.
Pero no todos los chocolates presentan la misma concentración.
El chocolate negro puede ser más peligroso
El Manual Veterinario MSD sitúa entre los productos con mayor concentración de sustancias tóxicas el cacao en polvo y el chocolate sin azúcar utilizado para cocinar.
Después aparecen otros chocolates oscuros y semidulces.
El chocolate con leche contiene una concentración inferior.
El chocolate blanco contiene cantidades muy pequeñas de teobromina y cafeína, aunque eso no convierte una tableta de chocolate blanco en un alimento recomendable para un perro.
Por tanto, decir simplemente:
«se ha comido chocolate»
no proporciona toda la información que necesita un veterinario.
Intenta conservar el envoltorio.
Puede permitir identificar:
el tipo de chocolate,
los ingredientes,
el porcentaje de cacao
y la cantidad aproximada que faltaba.
2. Uvas y pasas
Las uvas y las pasas son otro peligro que a veces se conoce mucho menos.
Su ingestión se ha asociado con lesión renal aguda en perros.
Esto incluye tanto uvas frescas como pasas.
Por eso hay que prestar atención también a alimentos que pueden contenerlas sin que pensemos inmediatamente en ellas:
panes,
bollería,
mezclas de frutos secos,
postres,
cereales
o determinados platos preparados.
No asumas que una cantidad pequeña es automáticamente segura.
Si el perro ha comido uvas o pasas, consulta con un veterinario y explícale aproximadamente cuántas, cuándo ocurrió y cuánto pesa el animal.
3. Xilitol
Este merece una atención especial porque puede esconderse en productos aparentemente inofensivos.
El xilitol es un edulcorante utilizado en determinados productos sin azúcar.
Puede encontrarse en:
chicles,
caramelos,
mentas,
productos horneados,
algunas mantequillas de frutos secos,
pasta de dientes,
enjuagues bucales,
jarabes,
medicamentos
y suplementos.
En los perros puede provocar una liberación rápida de insulina y una caída intensa de la glucosa en sangre.
El Manual Veterinario MSD señala que también puede producirse lesión hepática grave en determinadas intoxicaciones.
Un chicle sin azúcar puede ser una urgencia
El peligro del xilitol demuestra por qué no debemos valorar un alimento únicamente por su tamaño.
Un perro no necesita comerse una enorme tableta de algo para que exista un problema.
La FDA advierte de que los signos de intoxicación por xilitol pueden comenzar muy rápidamente.
Entre ellos aparecen:
vómitos,
debilidad,
disminución de la actividad,
dificultad para caminar,
colapso,
temblores,
convulsiones
y, en casos graves, coma.
Si tu perro ha ingerido un producto que contiene xilitol, contacta inmediatamente con un veterinario o servicio veterinario de urgencias.
No esperes a comprobar si «le sienta mal».
Lee la etiqueta: el xilitol puede aparecer con otros nombres
La FDA advierte de que el xilitol puede aparecer identificado también mediante denominaciones relacionadas con:
azúcar de madera
o azúcar de abedul.
Por eso, si el perro se ha comido un producto «sin azúcar», conserva el envase y revisa sus ingredientes.
No todos los productos sin azúcar contienen xilitol.
Pero precisamente por eso hay que comprobar la composición en lugar de asumir que es seguro.
4. Cebolla
La cebolla tampoco debería formar parte de la alimentación del perro.
Pertenece al género Allium, igual que otros alimentos como ajo, puerro y cebollino.
La intoxicación puede provocar daños en los glóbulos rojos y terminar causando anemia hemolítica.
Existe además un detalle importante:
no desaparece el riesgo simplemente porque la cebolla esté cocinada.
El Manual Veterinario MSD documenta intoxicaciones después de ingerir cebolla o ajo:
crudos,
cocinados,
deshidratados
o granulados.
La cebolla puede estar donde menos lo esperas
El problema no siempre es que alguien entregue directamente un trozo de cebolla al perro.
Puede estar incorporada a:
salsas,
caldos,
guisos,
sobras,
hamburguesas,
comida preparada
o productos en polvo.
Por eso «darle un poquito de nuestra comida» puede incluir ingredientes que no hemos tenido en cuenta.
5. Ajo
El ajo pertenece igualmente a los Allium.
También puede producir toxicidad en perros y gatos.
No debe interpretarse la presencia de ajo en determinadas recetas humanas como una razón para añadirlo deliberadamente a la comida del perro.
Especial cuidado merecen:
ajo en polvo,
condimentos,
mezclas de especias
y alimentos muy concentrados.
Si preparas comida casera para tu mascota, la dieta debería formularse con asesoramiento veterinario para evitar tanto ingredientes peligrosos como desequilibrios nutricionales.
6. Nueces de macadamia
Las nueces de macadamia también aparecen en las listas veterinarias de alimentos peligrosos para perros.
Pueden producir diferentes signos clínicos, entre ellos debilidad y alteraciones neuromusculares.
Además, pueden encontrarse mezcladas con otros ingredientes.
Una galleta con macadamias, por ejemplo, podría contener simultáneamente:
chocolate,
azúcar,
grasas
u otros componentes poco apropiados.
Así que no basta con mirar el ingrediente principal.
7. Alcohol
El alcohol tampoco es seguro para un perro.
Y no hablamos únicamente de permitir que beba de una copa.
Puede estar presente en:
bebidas,
postres,
salsas,
masas
y otros productos.
La FDA incluye las bebidas y alimentos que contienen alcohol entre los peligros comestibles para las mascotas.
Una intoxicación puede provocar alteraciones gastrointestinales y neurológicas y, en casos graves, problemas respiratorios, coma o muerte.
Mantén vasos y recipientes fuera del alcance del animal.
8. Cafeína
Café y bebidas energéticas tampoco son alimentos para perros.
La cafeína pertenece al mismo grupo de sustancias estimulantes relacionado con la toxicidad del chocolate.
Presta atención a:
café,
posos de café,
cápsulas,
té,
bebidas energéticas
y determinados suplementos.
Los posos pueden resultar especialmente accesibles si se tiran a una papelera que el perro puede abrir.
9. Masa cruda con levadura
Una masa de pan cruda puede parecer poco peligrosa.
Sin embargo, la FDA la incluye entre los productos que deben mantenerse alejados de las mascotas.
Las masas con levadura pueden expandirse y generar alcohol durante su fermentación.
Por eso no deben dejarse fermentando en un lugar al que pueda acceder un perro.
10. Comidas extremadamente grasas
Que un alimento no sea un veneno clásico tampoco significa que resulte inocuo.
La FDA incluye los alimentos grasos entre los peligros alimentarios para mascotas.
Compartir grandes cantidades de sobras muy grasas puede provocar problemas digestivos y contribuir a cuadros más graves en determinados animales.
Esto resulta especialmente relevante después de:
barbacoas,
celebraciones,
comidas familiares
o fiestas.
Son momentos en los que suelen quedar platos y restos accesibles.
Los huesos tampoco son un premio sin riesgos
Un hueso puede no ser tóxico químicamente, pero puede causar otro tipo de emergencia.
La FDA recuerda que determinados objetos alimentarios pueden producir obstrucciones gastrointestinales.
Los huesos también pueden plantear problemas por:
fragmentación,
atragantamiento,
lesiones
u obstrucción.
No confundas «natural» con «seguro».
¿El aguacate es tóxico para los perros?
Este punto requiere matices.
La FDA describe el aguacate como solo ligeramente tóxico para perros y gatos, mientras que puede resultar mucho más peligroso para otras especies.
Pero existe otro problema.
El hueso del aguacate puede actuar como cuerpo extraño y provocar una obstrucción gastrointestinal si el perro lo traga.
Además, la pulpa es grasa.
Por tanto, que el aguacate no presente para los perros el mismo nivel de riesgo que el xilitol no significa que debamos convertirlo en un alimento habitual sin consultar la dieta con el veterinario.
¿Y la leche?
La leche tampoco pertenece a la misma categoría de toxicidad que chocolate, xilitol o uvas.
Algunos perros pueden tolerar pequeñas cantidades y otros desarrollar molestias gastrointestinales debido a la lactosa o al contenido graso.
Por eso es importante distinguir:
alimento tóxico
de
alimento que puede sentar mal o no ser recomendable.
Meter cualquier alimento humano dentro de una enorme lista de «venenos» genera alarma y termina haciendo menos útiles las advertencias realmente importantes.
¿Qué hago si mi perro ha comido chocolate?
No esperes a buscar durante horas una calculadora en Internet.
Anota o prepara:
peso aproximado del perro,
tipo de chocolate,
cantidad que puede haber ingerido,
hora aproximada
y envase del producto.
Después contacta con tu veterinario o una clínica veterinaria de urgencias.
La concentración de teobromina cambia enormemente entre productos.
Una onza de un tipo de chocolate no equivale necesariamente a la misma cantidad de otro.
¿Qué hago si ha comido uvas o pasas?
También debes consultar rápidamente.
No esperes a que aparezcan signos renales para decidir si la cantidad era importante.
Indica:
peso,
cantidad aproximada,
hora de ingestión
y si se trataba de uvas frescas, pasas o un alimento que las contenía.
¿Y si se ha comido un chicle?
Mira inmediatamente los ingredientes.
Busca especialmente:
xilitol.
Si aparece, contacta urgentemente con un veterinario.
La FDA advierte de que en una intoxicación por xilitol el tiempo puede ser crítico.
Conserva el paquete para que el profesional pueda intentar determinar la concentración y cantidad ingerida.
No provoques el vómito por tu cuenta
Uno de los consejos domésticos más peligrosos ante una intoxicación es intentar que el perro vomite utilizando cualquier remedio encontrado en Internet.
No lo hagas sin indicación veterinaria.
Dependiendo de:
la sustancia,
el tiempo transcurrido,
el estado del animal
y sus síntomas,
provocar el vómito puede no estar indicado.
En el caso concreto del xilitol, el Manual Veterinario MSD desaconseja los intentos domésticos de inducir el vómito debido a la rapidez con la que puede aparecer la hipoglucemia.
Llama primero.
Tampoco le des leche, aceite o sal como «antídoto»
No existe un remedio casero universal para las intoxicaciones.
Dar leche no neutraliza mágicamente todos los tóxicos.
El aceite tampoco.
Y administrar sal para provocar el vómito puede crear un problema adicional.
El tratamiento depende de qué haya ingerido el animal.
Lo útil es identificar el producto y contactar con un profesional.
Qué información necesita el veterinario
Cuando llames, intenta tener preparados cinco datos:
qué ha comido,
cuánto aproximadamente,
a qué hora,
cuánto pesa el perro
y qué síntomas presenta, si existe alguno.
También puedes fotografiar:
el envase,
los ingredientes
y los restos del producto.
Cuanta más información fiable tenga el veterinario, mejor podrá valorar el riesgo.
No esperes siempre a que aparezcan síntomas
Este punto es fundamental.
Algunas intoxicaciones pueden mostrar signos rápidamente.
Otras tardan horas.
Y determinadas lesiones pueden aparecer cuando el propietario pensaba que el peligro ya había pasado.
Por ejemplo, el Manual Veterinario MSD señala que los signos relacionados con una lesión hepática por xilitol pueden aparecer después de los síntomas iniciales de hipoglucemia.
La ausencia inmediata de síntomas no demuestra que el animal esté fuera de peligro.
Si paseas al perro, vigila también lo que come del suelo
La comida peligrosa no siempre procede de nuestra cocina.
Durante un paseo, algunos perros intentan ingerir prácticamente cualquier cosa.
Restos de comida, medicamentos, basura o sustancias desconocidas pueden convertirse en una urgencia.
DS Alicante informó recientemente de una alerta en el Monte Tossal por la denuncia de carne con cristales, un caso que recuerda la importancia de vigilar qué recoge el animal durante sus paseos.
Si sospechas que ha ingerido un objeto o sustancia desconocida, evita manipularlo de forma insegura y consulta con un veterinario.
Especial cuidado también en la playa
Las salidas con mascotas presentan otros riesgos diferentes a la comida doméstica.
Agua salada, restos abandonados, anzuelos, basura o alimentos de otros usuarios pueden quedar al alcance del perro.
En Alicante existe una zona específicamente habilitada para acudir con mascotas. Puedes consultar la guía de DS Alicante sobre la playa para perros de Agua Amarga.
En otros municipios de la provincia existen alternativas como la Playa de Punta del Riu en El Campello o la Cala Les Urques de Calp, aunque siempre conviene comprobar las normas municipales vigentes antes de desplazarse.
Una lista para recordar
Si quieres quedarte con los alimentos y productos más importantes de esta guía, recuerda especialmente:
- Chocolate.
- Uvas y pasas.
- Productos con xilitol.
- Cebolla.
- Ajo.
- Macadamias.
- Alcohol.
- Cafeína.
- Masa cruda con levadura.
- Comidas excesivamente grasas.
Y no olvides que determinados huesos, huesos de frutas, mazorcas y otros objetos pueden ser peligrosos aunque el problema sea una obstrucción y no una intoxicación.
La regla más útil está en la etiqueta
Muchas intoxicaciones pueden prevenirse con un hábito extremadamente sencillo:
leer los ingredientes antes de compartir un alimento con el perro.
Especialmente si pone:
«sin azúcar».
Ese chicle, dulce, crema o producto aparentemente inofensivo podría contener xilitol.
Y algo que para una persona es simplemente un edulcorante puede convertirse en una emergencia veterinaria para un perro.
Si tienes dudas, no improvises.
La comida adecuada para un perro es la formulada para cubrir sus necesidades y las recomendaciones específicas de su veterinario.
Y si el animal ya ha ingerido algo potencialmente tóxico, el mejor momento para pedir ayuda no es cuando empiezan las convulsiones.
Es cuando descubres que se lo ha comido.











