Alicante quiere reforzar su modelo de movilidad urbana con una red de itinerarios ciclistas de hasta 185 kilómetros, una de las propuestas incluidas en el nuevo Plan General Estructural para acercar servicios, barrios y equipamientos mediante desplazamientos a pie o en bicicleta.
El planteamiento municipal busca triplicar la red actual de itinerarios ciclistas y encajarla dentro del concepto de ciudad de los 15 minutos, un modelo que pretende facilitar que los vecinos puedan acceder a servicios básicos, centros de actividad, universidades, comercios y dotaciones públicas sin depender siempre del vehículo privado.
Una red conectada con TRAM, cercanías y autobuses
La propuesta contempla que la movilidad activa no funcione de forma aislada, sino integrada con otros sistemas de transporte como el TRAM, cercanías y autobuses metropolitanos. También se prevén aparcamientos seguros, puntos de alquiler de bicicletas y nodos de transporte para favorecer la intermodalidad.
El objetivo es que los desplazamientos cotidianos sean más directos, seguros y accesibles, especialmente entre barrios que actualmente dependen en gran medida del coche.
Conexión con el litoral y zonas verdes
El nuevo modelo también plantea reforzar la conexión con el litoral mediante itinerarios que combinen movilidad activa, espacio público y corredores verdes. Según la propuesta, esta red serviría para recuperar la relación de Alicante con el Mediterráneo y conectar barrios con el frente costero.
Además, el documento incorpora corredores culturales y patrimoniales como la Vía Augusta y la Vía Dianium, con una doble función: mejorar los desplazamientos diarios y potenciar recorridos de valor histórico y turístico.
Qué cambia para los vecinos
La medida todavía forma parte del planteamiento del Plan General, por lo que su desarrollo dependerá de la tramitación urbanística y de los proyectos concretos que se aprueben. Aun así, el enfoque apunta a una transformación relevante en la forma de moverse por Alicante.
Para los vecinos, el impacto podría notarse en mejores conexiones entre barrios, mayor seguridad para ciclistas y peatones, reducción de la dependencia del coche y más alternativas para llegar a centros educativos, comercios, equipamientos y zonas de transporte público.









