Una polémica petición del gobierno municipal desata la furia de los colectivos sociales. Alicante Gastronómica Solidaria (AGS) denuncia presiones para cesar su actividad humanitaria bajo el pretexto de la limpieza urbana, mientras más de 300 personas duermen al raso cada noche en la ciudad.
La tensión entre la administración pública y las entidades del tercer sector en Alicante ha alcanzado un punto de no retorno. En una revelación que ha sacudido la conciencia social de la provincia, Jesús Navarro, presidente de la Asociación Alicante Gastronómica Solidaria (AGS), ha hecho pública una denuncia que pone en jaque la sensibilidad del actual equipo de gobierno municipal: el Ayuntamiento ha solicitado el cese del reparto de alimentos a personas sin hogar alegando que dicha actividad «ensucia mucho» la vía pública.
Esta noticia, que trasciende lo local para convertirse en un debate sobre aporofobia y gestión pública, ha puesto sobre la mesa la difícil realidad que enfrentan las entidades que intentan cubrir los vacíos que la administración no alcanza a llenar.
Una reunión «lamentable» e «incomprensible»
Según ha relatado Jesús Navarro, la petición se produjo en una reunión convocada por el propio consistorio. Lo que se esperaba fuera un encuentro para coordinar ayudas o mejorar la logística de atención a los vulnerables, se tornó en una advertencia administrativa centrada en la estética urbana por encima de la supervivencia humana.
Navarro, visiblemente afectado y con una contundencia poco habitual en el dirigismo de ONGs, calificó la solicitud de «lamentable». «De pronto nos dicen: ‘Oye, es que tenéis que dejar de dar las comidas’. Y yo pregunto: ‘¿Cómo?’. Y me responden: ‘Sí, sí, porque manchan. Cuando os vais de los sitios, se queda todo sucio'», relató el presidente de AGS, recreando un diálogo que expone una desconexión total con la realidad de la calle.
La prioridad: ¿Estética o Supervivencia?
La reacción del presidente de la entidad solidaria no se hizo esperar: «Es una actitud incomprensible, madre mía, incomprensible lo que pasa en el Ayuntamiento de Alicante». La denuncia no solo se centra en la petición de cese, sino en la falta de alternativas. En lugar de ofrecer servicios de limpieza reforzados o espacios habilitados para que las personas sin hogar puedan comer dignamente, la solución propuesta fue, simplemente, que la ayuda dejara de llegar.
Esta postura ha sido interpretada por diversos sectores como un intento de «invisibilizar» la pobreza en lugar de gestionarla, priorizando la imagen turística de la ciudad sobre las necesidades básicas de sus habitantes más desfavorecidos.
Radiografía de la solidaridad: El impacto de AGS en cifras
Para entender la magnitud del problema, es necesario dimensionar la labor de Alicante Gastronómica Solidaria. Nacida en los momentos más duros de la pandemia, esta organización no es un actor menor; se ha consolidado como la columna vertebral de la alimentación solidaria en la provincia.
A continuación, presentamos que demuestran por qué detener su actividad sería una catástrofe social:
| Indicador Clave | Datos de Alicante Gastronómica Solidaria | Impacto Social |
| Volumen Semanal | +4.500 menús repartidos | Garantiza la única comida caliente para miles de personas. |
| Beneficiarios | Personas sin hogar y familias vulnerables | Cubre necesidades que Servicios Sociales no alcanza. |
| Capital Humano | Cientos de voluntarios y empresas | Movilización ciudadana sin coste para el erario público. |
| Zona de Acción | Alicante ciudad y provincia | Reducción del hambre en zonas críticas y barrios marginales. |
| Origen | Crisis COVID-19 (2020) | Respuesta rápida ante emergencias sociales. |
Decirle a una entidad que gestiona este volumen de ayuda que «pare» es, en palabras de expertos en servicios sociales, «una irresponsabilidad que raya en la negligencia institucional».
Testimonios Exclusivos para DSAlicante.com
En DSAlicante.com hemos querido dar voz a los protagonistas reales de esta historia: los ciudadanos. Hemos recogido testimonios en exclusiva de voluntarios y beneficiarios que viven esta realidad a pie de calle y que se muestran atónitos ante la postura del Ayuntamiento.
«Soy voluntaria desde hace dos años y lo que pide el Ayuntamiento es de no tener corazón. Nosotros limpiamos lo que podemos, pero no podemos dejar de dar de comer a un ser humano porque se le caiga una servilleta al suelo. ¿Prefieren calles impolutas con gente muriendo de hambre? Es una vergüenza que nos traten como si fuéramos el problema, cuando somos la única solución que tienen estas personas.»
— Marta G., Voluntaria de AGS (Testimonio recogido para DSAlicante.com)
«Para mí, la furgoneta de reparto no es suciedad, es mi vida. Si ellos no vienen, yo no como. Así de simple. El Ayuntamiento no viene a preguntarme si tengo hambre, solo viene la policía a echarme si duermo en un banco. Que dejen trabajar a la gente buena.»
— Anónimo, usuario recurrente de los servicios de comedor social en la calle (Testimonio exclusivo para DSAlicante.com)
«Como vecino del centro, entiendo que la limpieza es importante, pero la humanidad debe ir primero. He visto cómo Jesús y su equipo trabajan. Decir que lo dejen por ‘decoro’ es hipócrita. Lo que ensucia la imagen de Alicante no es un plato de comida en el suelo, es la falta de empatía de sus gobernantes.»
— Carlos M., residente en la zona de reparto (Testimonio para DSAlicante.com)
Antecedentes: Un patrón de hostilidad hacia la ayuda social
La denuncia de Jesús Navarro no surge en el vacío; es la punta del iceberg de una problemática sistémica en la ciudad. En los últimos meses, el ambiente para las ONGs en Alicante se ha enrarecido. No es la primera vez que se reportan dificultades administrativas o policiales.
Intervenciones policiales y «Decoro Urbano»
Otras entidades sociales de la ciudad han reportado incidentes similares. Se han documentado casos donde intervenciones policiales obligaron a suspender entregas de alimentos en plena noche, dejando a decenas de personas sin su cena. El argumento recurrente es la ordenanza de convivencia y el «decoro» de la vía pública.
Desde el Ayuntamiento, aunque no ha habido un comunicado oficial respondiendo directamente a esta última polémica de AGS, la postura general suele ampararse en que «toda actividad en la vía pública debe mantener el decoro inicial» y que «el buen fin de la acción no justifica ensuciar la calle». Una visión burocrática que choca frontalmente con la emergencia humanitaria.
La realidad de la calle: Más de 300 personas al raso
Mientras se discute sobre la limpieza, las cifras de pobreza severa siguen creciendo. Se estima que cada noche duermen en las calles de Alicante más de 300 personas. Estas personas, a las que Navarro define no como «pobres» sino como «personas empobrecidas y vulneradas», dependen casi exclusivamente de la caridad privada y organizada.
Análisis: La obligación de las instituciones públicas
El conflicto plantea una pregunta ética y legal fundamental: ¿Puede una administración prohibir la ayuda humanitaria basándose en ordenanzas de limpieza?
Jesús Navarro ha sido tajante al recordar que el trabajo que realiza AGS debería ser, en realidad, una obligación de las instituciones públicas. «¿Qué tipo de gobierno es capaz de decirle a una entidad solidaria que hace el trabajo que el Ayuntamiento no está haciendo, que dejen de repartir alimentos?», se cuestiona el presidente.
La crítica apunta a una doble moral: el Ayuntamiento no provee suficientes recursos para atender a todas las personas sin hogar (albergues saturados, falta de comedores públicos 24h), pero al mismo tiempo obstaculiza a quienes intentan mitigar ese fallo del sistema.
¿Qué es la Aporofobia Institucional?
Expertos consultados sugieren que este tipo de medidas podrían encuadrarse en lo que se conoce como aporofobia (rechazo al pobre). Al intentar eliminar los puntos de reparto de comida, no se elimina la pobreza, simplemente se dispersa a las personas que la sufren para que no sean visibles en las zonas céntricas o turísticas.
El reparto de comida no solo es nutrición; como bien señala Navarro, proporciona «cariño e identidad» a personas que se sienten invisibles. Cortar ese lazo por cuestiones de limpieza supone una deshumanización peligrosa de la política municipal.
En DSAlicante.com seguiremos informando sobre el desarrollo de esta noticia y la respuesta del consistorio.
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