El Ayuntamiento de Alicante estudia una nueva ubicación para la hoguera de la Albufereta después de las quejas vecinales por el emplazamiento previsto inicialmente. La polémica llega a pocas semanas de las Hogueras y obliga a buscar un equilibrio entre la actividad festera, la seguridad y la convivencia en el barrio.
Una hoguera pendiente de ubicación definitiva
La ubicación de la nueva hoguera de la Albufereta se ha convertido en uno de los asuntos más sensibles de la previa de Hogueras en Alicante. La presión vecinal ha llevado al Ayuntamiento a reconsiderar el emplazamiento previsto, especialmente por la proximidad a zonas forestales y a un centro de atención para personas con alzhéimer.
La concejala de Fiestas, Cristina Cutanda, ha señalado que el consistorio trabaja con los festeros y los vecinos para encontrar una alternativa. La decisión definitiva, sin embargo, todavía depende de la respuesta de la comisión foguerera a la propuesta municipal de nueva ubicación.
El caso refleja una tensión habitual en grandes fiestas urbanas: el derecho a celebrar y mantener tradiciones frente al derecho al descanso, la seguridad y la tranquilidad de residentes. En la Albufereta, esta tensión se ha intensificado por las características del entorno y por la preocupación de parte del vecindario.
Quejas por seguridad, descanso y convivencia
Las quejas de vecinos se centran en el posible impacto de la plantà y de la actividad festera en una zona residencial con elementos sensibles cerca. Entre las preocupaciones figuran el ruido, la concentración de personas, la proximidad a zonas verdes y la presencia de equipamientos sociosanitarios.
La situación ha sido descrita ya como la de una “hoguera errante”, por los cambios y dudas sobre su ubicación definitiva. El debate no enfrenta únicamente a festeros y vecinos, sino que obliga al Ayuntamiento a gestionar un conflicto en el que intervienen permisos, seguridad, tradición, convivencia y calendario.
A pocos días de que se intensifiquen los preparativos de Hogueras, el margen para encontrar una solución se estrecha. La comisión necesita certezas para organizar la plantà, mientras que los vecinos reclaman garantías antes de que el montaje quede cerrado.
El calendario presiona al Ayuntamiento
La polémica de la Albufereta coincide con un contexto general de tensión entre el colectivo festero y el Ayuntamiento de Alicante. Foguerers y barraquers han reclamado hechos concretos antes del 3 de junio, tras semanas de quejas por burocracia, permisos y subvenciones.
El Ayuntamiento aprobó recientemente una subvención de 820.900 euros para las Hogueras de 2026, con partidas destinadas a monumentos adultos e infantiles, en un intento de desbloquear parte del malestar del colectivo festero.
En ese escenario, la hoguera de la Albufereta se ha convertido en un caso especialmente visible. No se trata solo de resolver una ubicación concreta, sino de enviar un mensaje sobre cómo se gestionan las fiestas cuando entran en conflicto con las condiciones del entorno urbano.
Las Hogueras, entre tradición y adaptación
Las Hogueras de Alicante son una de las principales señas de identidad de la ciudad. Su presencia en calles y barrios forma parte de la vida social alicantina, pero también exige una planificación cada vez más compleja en materia de seguridad, accesibilidad, movilidad, prevención de incendios y convivencia vecinal.
El crecimiento urbano y la sensibilidad hacia determinados espacios hacen que cada nueva ubicación de monumentos, racós o barracas requiera más coordinación. La Albufereta es un ejemplo claro de esa necesidad de adaptación: mantener la fiesta sin ignorar las condiciones del barrio.
La decisión final deberá conocerse en los próximos días para que la comisión y los vecinos puedan organizarse. Hasta entonces, el Ayuntamiento mantiene abierta la búsqueda de una solución que permita celebrar la fiesta con garantías y reducir el conflicto en una de las zonas más observadas de las Hogueras 2026.








