¿Tecnología en fraudes electorales? Honduras, Argentina (su actual presidente, Milei, dijo: “Soy un topo dentro del Estado para destruirlo”), Paraguay, Ecuador, El Salvador, Chile, Colombia (el expresidente Gustavo Petro dio la voz de alarma sobre la interferencia en los recientes comicios celebrados en su país) y, ¿qué pasará en Venezuela?
“La tecnología es la increíble alternativa a la política” dice el presidente y cofundador de la empresa Palantir Technologies, el alemán Peter Thiel, durante el congreso Libertopía del año dos mil diez, señalando que mediante la tecnología apropiada se logra el voto favorable y no hay que “tener que convencer constantemente a la gente, rogar a la gente y suplicar a la gente”.
¿Dinero negro pagando a influencers para atacar candidaturas progresistas?
“Crear en tiempos de algoritmos” fue el título de la charla inicial, encuadrada en el programa de UCE (Unificación Comunista de España) que durante el mes de agosto se desarrolla en València dentro de las denominadas Jornadas de Verano. Doce actos con treinta y seis ponentes.
¿Se han acorazado valores y libertades ante el feudalismo algorítmico? “La tecnología podría cristalizar en forma patológica, como un fascismo”, presagiaba el estadounidense periodista y asesor de organizaciones Alvin Toffler.
“Distribuir la riqueza”. “Ampliar las libertades”. “Defender la paz”, son mensajes UCE.
“A un idiota lo puedes poner a hacer derruir una casa” pero para “levantar cosas se necesita a alguien con talento con paciencia y sobre todo con ganas de trabajar” declaraba durante el coloquio Moi Camacho creador de contenido, comunicador digital y habiente de una amplia comunidad en redes sociales. Camacho corrobora “que las nuevas plataformas han cambiado las formas que se tiene de debatir”, de informar y de “generar opinión pública y le estamos cogiendo el tranquillo”.
¿Comunicación o anhelo por la inmortalidad tecnológica? En una cultura narcisista alentada algorítmicamente hacia su autodestrucción, el peligro acecha.
“Lo fácil es destruir, soltar mierda” esa es la tesitura utilizada por cualquier mediocre a cara descubierta o embozado. “A partir de ahí, nos ponen a los creadores de contenido, a los activistas, en una posición puramente defensiva y puramente reaccionaria, ese es básicamente el terreno” a transitar.
Hay quien desde la ineptitud absoluta y con memeces desequilibrantes exentas de argumento encuentran en el ciber espacio, en las redes sociales, la escupidera perfecta a la que lanzar contenidos donde “no hay ideología más allá del puto dinero”, comenta Camacho.
“¡Que en un momento les explote la mierda en la cara!”, exclama.
Parafraseando al psiquiatra español Luis Rojas Marcos: “Lo peligroso es que nuestro papel de voyeur no es sólo mirar, sino participar en este tipo de función. Porque, en realidad, el contenido de un programa (tweet, blog etc….) dice tanto sobre el medio como de la audiencia que lo exige o contempla”, algo aplicable a la bazofia, violencia y falta de contenido competitivo que vienen emitiendo canales televisivos autonómicos politizados por las escocidas derecha y ultra derecha que añoran resucitar el NODO franquista.
¿Imaginación e iniciativa rehenes del algoritmo?
¿Opacidad en los algoritmos? ¿Perpetuando desigualdades? ¿Cómo contener la inmensa huella de carbono de estos modelos? ¿Robots sustituyendo a la naturaleza, estimulando sentimientos? “Somos una especie social y caemos fácilmente en el antropomorfismo, es decir otorgamos características humana a entidades no humanas” declara Nuria Oliver, quien asume que este es un peligro para la “salud democrática y mental”. La ingeniera alicantina experta consumada en Inteligencia Artificial sabe que “el problema de la adicción digital no deja de crecer” y el scroll infinito (desplazarse por la pantalla) se ha convertido en adictivo generador de dopamina -“de forma similar a una máquina tragaperras”- produciendo placer a la carta.
¿Hasta qué punto el algoritmo favorece la polarización? pregunta Óscar Caballos uno de los dos jóvenes moderadores de la charla y miembro, al igual que Adriana Torres, de la dirección de la sección de juventud del partido UCE.
“¡Nos están comiendo por los pies!”, exclama Camacho. Por captar la atención hay quien no duda en utilizar el race-baiting (provocación racista). ¿Qué hacer ante tanta estupidez en discursos encopetados y otros de currelas online? “Yo, que soy una persona bastante mal hablada, bastante pesimista, veo que no hay estrategia, no podemos hacer muchas cosas, no podemos hacer prácticamente nada” por generar criterio.
Algoritmos filtran curriculums, automatizan documentos, transcriben y clasifican informes jurídicos, organizan datos financieros, traducen, controlan a empleados de forma digital diagnostican sanitariamente. Todo es escalable en la utilización tecnológica incluso en los espacios profesionales de la banca, los seguros, inversiones, marketing, abogacía, tareas de oficina y, claro está, sectores creativos.
¿Qué harán las elitistas y endiosadas altas esferas de la judicatura nacional, tan a gustito con sus dictámenes impunes y maquinaciones, cuando les coma la tostada y aplaque su suficiencia una máquina?
Dice el Bundeskriminalamt (Oficina Federal de Policía criminal de Alemania) que “el crimen organizado que salta a la vista es crimen mal organizado”.
La tecnología se ha disparado y “somos idiotas, todavía estamos aprendiendo a manejar lo que se nos ha dado, nos ha pasado por encima la tecnología, las redes sociales”, confirma el yutubero.
¿Existen buenas premoniciones en la relación máquina-ser humano? Cabe el riesgo de “que la IA (Inteligencia Artificial) se dispare y acabe con nosotros”, puntualiza Camacho, o lo haga el lobby que la posee y manipula.
Joanen Cunyat, director del comité de relaciones y comunicación de UCE, portavoz de Recortes Cero y de la Plataforma Parar La Guerra presentó la cita remarcando que para esta edición “nos superamos, nos superamos en cantidad de actos, nos superamos en cantidad de ponentes y estamos seguros que nos superamos también en la calidad”, contando para ello con “cincuenta camaradas”, entre bambalinas, preparándolo todo.
Monetizar, poder vivir del logro en las redes es el culmen por lo que “hay gente muy cuca y muy zorilla que ha averiguado que no hace falta tener talento y puede tomar un atajo y meter mierda cada treinta minutos, lanzarla y que me den likes (me gusta)”.
Camacho lo tiene muy claro, es la época de los bulos, “la época más estúpida de la humanidad donde tenemos toda la información en el puto bolsillo y aun así hay gente que cree que la tierra es plana y que el sol es buenísimo tomarlo en el ojete, ¡estamos viendo la época más estúpida de la humanidad!”.
¿Qué hacer ante esto?
“En mi opinión –dice Camacho- paciencia, esperar a que les explote la patata caliente y que se den cuenta de que ya no hay más, de que están empezando a quedar como estúpidos”.
“Cuando yo era jovencito –sigue refiriendo- me gustaba bastante el fútbol; había una cosa que era la Copa del Rey” donde los equipos eran muy desiguales, entonces, “lo que se solía hacer era embarrar el campo de manera que fuera impracticable”, porque “si yo no tengo talento, lo único que puedo hacer es bajar el nivel todo lo que pueda, jugar en un campo de patatas básicamente” y eso es lo que la necedad está haciendo, “tanto a nivel de relato como a nivel de ideología de debate”. La fórmula es muy sencilla cuando no se tiene talento hay que “intentar que la otra parte no pueda desarrollar su juego”,
Tecnología digital es igual a negocio y cualquier giga empresa del sector tienen dueños –en masculino, por cierto-. Una élite sectaria, excluyente y dictatorial interesada en ver a la sociedad “cada vez más fragmentada”.
¿Epstein y su estado en la sombra financiadores de toda esta banda?
Curiosamente machos alfa conservadores, –como los llama Ruzzarin en su pódcast-, anti progres, pro familia, defensores de los valores tradicionales como Laje, Milei, Lindsey Graham, Clavicular (macho alfa digital famoso en EE.UU.) o Andrew Tate junto a otros muchos, “no son ni casados, ni tiene hijos”.
Palantir controla la tecnología del ICE estadounidense, ¿también controlará el vergonzante recién aprobado ICE europeo?
Señala el psicoanalista alemán Eric Fromm que “expertos o consejeros de imagen (influencers) se han convertido en los nuevos sacerdotes”.
Especializada en divulgación, relaciones y sexualidad, Anya Le Coq ha conseguido posicionarse en el mundo de las redes sociales. Le Coq habla de “la capacidad de las redes para generar identidad”, el poder “dar voz a personas que nunca habían tenido voz» sin olvidar que en tales entornos “realmente hay muchos peligros”.
Taken, -tercer interviniente en la mesa- es muralista, formado en Bellas Artes, y activista ambiental en sus obras mezcla personas, naturaleza y espacio urbano mostrando “como conviven el muro y el algoritmo” tal como señala Adriana Torres.
En redes sociales “todos quieren ser el mismo artista, y al final acabamos metidos en el mismo saco” comenta el artista, “luego sales fuera y es absolutamente mentira”. En Instagram, Facebook “sólo nos enseñan lo que queremos ver, al final acabamos consumiendo el mismo filete de pollo cada noche”. El gancho consiste en hacer creer “que tengo que hacer esto porque o si no, no estoy en el movimiento”. Y llega la obsesión. Y piensas: “¡Joder este chico no para de viajar y yo no lo hago, yo no lo hago!”. Siempre buscas ser el “que está detrás de la pantalla porque eso es lo que tiene que ser”. Al final te das cuenta de que “será el mercado el que te valore o no te valore”.
Qué mayor error que “pensar que lo que importa es la opinión directa del like (me gusta) más que la obra en sí, lo que dice, lo que representa”, concluye Taken.
“Mi trabajo es un trabajo político, reivindicativo” sin la competitividad que insuflan las redes sociales donde todo es efímero en el recuerdo, por el contrario, “un mural, la persona que abre la ventana frente al mural, lo va a ver”, forma parte de su cotidianidad, y por eso “me siento muy responsable de lo que hago, podría hacerlo más agresivo y ganar esa parte en redes pero me interesa más quedarme en ese respeto”.
“Si dicen mentiras y reparten bulos ¿vamos a hacer lo mismo? eso es un gravísimo error, hay que ser super meticulosos, hay que tener paciencia y esperar a que les explote en la puta cara”, aconseja Camacho.
¿Cuántas democracias están en la mira de las granjas de bots para que un hashtag político parezca exitoso?
“La tecnología que está detrás de la estructura del ejército israelí, está en la nube de Amazon, Palantir, Antropic y otras compañías”. “Nimbus es el contrato con Israel para dar el servicio de nube, de computación y de almacenamiento”. “La IA decide a quien asesinar y nadie lo está denunciando”.
¿Por qué los medios de comunicación eluden comentar “el algoritmo de la muerte” sobre el que hablaron agentes de la inteligencia israelí?
¿Atlas Network (red global estadounidense) pavoneándose de que gobernaran el mundo?
¿Narco regímenes moviendo ficha tecnológica?
¿Israel tras los inversionistas mayoritarios de Tik-Tok?
Cierta fábula de Kafka relata la experiencia de un roedor tal que así: “¡Vaya! –dijo el ratón-, el mundo se está haciendo cada día más pequeño (…) Pero las grandes paredes se han ido estrechando con tanta rapidez que ya me encuentro en el último cuarto, en el que veo en un rincón la trampa a la que no tengo más remedio que correr. No tienes más que cambiar de dirección –dijo el gato-. Y se lo comió”.






