Cuando se habla de la provincia de Alicante, es habitual pensar en ciudades como Alicante, Elche, Benidorm o Torrevieja. Sin embargo, el territorio alicantino también alberga pequeños municipios que han logrado conservar su esencia, su tranquilidad y un valioso patrimonio natural e histórico.
Entre todos ellos, hay uno que destaca por encima del resto: Famorca, considerado el municipio con menos habitantes de la provincia de Alicante, según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Situado en el corazón de la comarca de El Comtat, este pequeño pueblo es un ejemplo de la llamada «España vaciada» y un destino perfecto para quienes buscan naturaleza, senderismo y autenticidad.
Famorca, el municipio con menos habitantes de Alicante
Con apenas un centenar de vecinos censados —una cifra que puede variar ligeramente cada año—, Famorca ocupa el último puesto entre los 141 municipios de la provincia en número de habitantes.
Lejos del turismo masivo del litoral, el municipio ha sabido mantener su carácter rural y un ritmo de vida marcado por la agricultura tradicional y el contacto con la naturaleza.
Su reducido tamaño no le resta atractivo. Al contrario, es precisamente esa tranquilidad la que ha convertido a Famorca en un destino cada vez más apreciado por excursionistas y amantes del turismo de interior.
Un pueblo rodeado de montaña
Famorca se encuentra a los pies de la Serra de la Serrella, uno de los espacios naturales más espectaculares del interior de Alicante.
Desde el municipio parten diferentes rutas de senderismo que permiten descubrir barrancos, fuentes, bancales de piedra seca y algunos de los paisajes mejor conservados de la provincia.
La zona es especialmente conocida por sus almendros, olivos y cerezos, que transforman el paisaje en diferentes épocas del año.
¿Qué ver en Famorca?
Aunque es un municipio pequeño, ofrece varios lugares de interés:
- La Iglesia de San Cayetano, construida entre los siglos XVIII y XIX.
- El casco urbano tradicional, con calles estrechas y viviendas de arquitectura popular.
- Los antiguos lavaderos y fuentes.
- Los caminos rurales que conectan con otros municipios del Comtat.
- Los miradores naturales desde los que se contemplan las montañas del interior alicantino.
Además, su entorno es ideal para practicar senderismo, ciclismo de montaña o simplemente disfrutar de una jornada de desconexión.
¿Por qué tiene tan pocos habitantes?
Como ocurre en otros municipios del interior de España, Famorca ha sufrido durante décadas un proceso de despoblación provocado por la emigración hacia las ciudades y las zonas costeras en busca de oportunidades laborales.
La mecanización del campo y el cambio en la economía provincial redujeron progresivamente la población, aunque el municipio continúa manteniendo sus servicios básicos y una intensa vida social durante los fines de semana y las fiestas patronales.
En los últimos años también ha despertado el interés de personas que buscan un entorno más tranquilo para teletrabajar o establecer una segunda residencia.
Los otros pueblos más pequeños de Alicante
Famorca encabeza una lista en la que también figuran otros municipios con muy baja población, muchos de ellos situados en las comarcas de El Comtat y L’Alcoià.
Localidades como Benimassot, Benillup, Quatretondeta, Benifallim o Millena también cuentan con pocos habitantes y conservan un importante patrimonio histórico, paisajístico y etnográfico.
Todos ellos representan una parte esencial de la identidad del interior alicantino y ofrecen una alternativa diferente al turismo de sol y playa.
Un tesoro por descubrir
Visitar Famorca es descubrir una Alicante distinta, donde el silencio, la naturaleza y las tradiciones siguen formando parte del día a día.
Mientras las grandes ciudades concentran la mayor parte de la población, este pequeño municipio demuestra que la provincia también esconde rincones con un enorme valor cultural y paisajístico.
Para quienes buscan escapadas rurales, rutas de montaña o simplemente conocer otra cara de Alicante, Famorca se presenta como uno de esos lugares que merece la pena visitar al menos una vez.






