Cuando un error es solo una etapa de aprendizaje

Una conversación con Nương artesana vietnamita del té de loto me hizo pensar en la dureza con la que a veces miramos aquello que todavía no sabíamos hacer.

Este iba a ser un artículo sobre el té de loto.

O eso creía yo.

Comencé a escribir sobre una tradición vietnamita preciosa, una mujer artesana, una flor y una forma delicadísima de perfumar el té con loto. Sobre una cultura que no es la mía y a la que quiero acercarme con respeto, sin apropiarme de nada, sin simplificar ni convertir algo tan profundo en una cosa bonita sin alma.

No podía imaginar que esta investigación me llevaría hacia donde me llevó.

Después de conocer a Nương y de vivir de cerca aquello que envolvía el té de loto, me fui con muchas más preguntas de las que tenía al llegar. Preguntas sobre ella, sobre el proceso, sobre la tradición y sobre todo lo que yo había visto, sentido y entendido solo a medias.

Habíamos quedado en que le enviaría algunas por correo para que pudiera responderlas con calma. Mientras tanto, ella me fue compartiendo enlaces y materiales para que pudiera leer, mirar y situarme mejor. Pasó el tiempo y, cuando me senté a trabajar de verdad en esta historia, pensé que quizá ya tenía suficiente con lo que me había contado, con lo vivido en nuestros encuentros y con todo lo que ella me había enviado.

Pero no fue así.

Fue la propia Nương la que supo que aquellas preguntas y sus respuestas eran importantes. Me contestó diciéndome que las respondería ese mismo día. Y así fue.

Al revisar sus respuestas, me di cuenta de lo muchísimo que había detrás de algo que, desde fuera, una podría mirar solo como una flor y una taza de té.

Había historia, oficio, paciencia, memoria, cultura, cuidado, belleza, respeto, manos que han aprendido con el tiempo y una manera de hacer las cosas que no se puede contar corriendo.

Por eso el artículo sobre el té de loto y sobre esta artesana tendrá su propio espacio. Porque lo merece. Pero antes de llegar ahí, una de sus respuestas abrió un camino inesperado que necesitaba ser escrito aparte.

Yo le pregunté qué errores consideraba que había cometido al principio. Esas cosas que no nos salen cuando estamos intentando hacerlas, que nos cuestan, y todo lo que se aprende a base de intentarlo una vez, y otra, y otra más.

Porque en nuestros encuentros, al observar cómo hacía todo con tanta delicadeza, conocimiento y paciencia, yo sentía que detrás de aquello tenía que haber mucho camino. Antes de esa maestría y de esos gestos que ahora ella hacía con tanta naturalidad, estaba segura de que había habido tiempo, intentos y aprendizaje.

Y fue su respuesta la que me hizo clic.

Nương no habló de sus comienzos como una lista de fallos, ni los contó desde la culpa, ni mucho menos los miró con esa dureza de llamarlos errores.

Y entonces me regaló una joya.

“Prefiero considerar aquel momento como una etapa en la que todavía no sabía lo suficiente”.

Una contestación que, leída deprisa, podría parecer pequeña. Pero si te paras un momento, cambia mucho la forma de mirar las cosas. No es lo mismo decir “me equivoqué” desde el castigo que decir “todavía no sabía” desde la comprensión. Ni se siente igual recordar un comienzo como una prueba de que no valías, que poder verlo como una etapa en la que todavía no tenías todas las herramientas, toda la información, toda la fuerza o toda la claridad que tienes ahora.

Me vi en momentos que yo había llamado error y quizá solo eran etapas de conocimiento incompleto. Me reconocí castigándome por no haber sabido antes algo que solo podía aprender después.

Y pensé que quizá sería mucho más humano mirar con un poco más de cariño a esas versiones nuestras que tanto nos cuesta abrazar. La que se equivocó, la que no supo, la que perdió, la que aprendió como pudo. Porque todas, también las que nos gustan menos mirar, forman parte de nosotros.

No sé si estas palabras tocarán alguna parte de alguien o pasarán de largo. Pero si llegan cuando alguien se está machacando por lo que hizo o dejó de hacer, por no haber sabido o porque ahora entiende algo que entonces no podía entender, y le sirven para mirarse con un poquito menos de dureza, bendito sea haberlo compartido.

Ojo, que esto no significa justificarlo todo. Tampoco borrar responsabilidades ni decir “vale, da igual” cuando algo dolió, tuvo consecuencias o pudo hacerse de otra manera.

Va de poder hacernos cargo, pero sin destruirnos. De mirar atrás y poder decir “sí, aquello no salió bien. Ahora veo cosas que entonces no veía. Aprendí tarde, quizá me faltaba muchísimo… pero en aquel momento no sabía lo que sé ahora”.

Y ahí está la diferencia. Una cosa es asumir lo aprendido, y otra quedarnos viviendo dentro de la culpa. Porque cuando esa culpa se queda demasiado tiempo dentro, nos hace mucho daño. Nos encoge, nos paraliza y nos convence de que somos un error.

Y no, no somos un error.

Fuimos aquel intento que no salió como esperábamos, esa versión que no supo, esa persona que hizo lo que pudo con lo que tenía. Pero eso no nos define ni tiene por qué dejarnos atrapados en ese lugar para siempre.

Mirarlo así, como una etapa de conocimiento incompleto, puede traer mucha paz. No para tapar el dolor ni evitar responsabilidades, sino para recordar algo sencillo, no nacemos sabiendo.

Nương no me enseñó solo a mirar el té de otra manera. También me enseñó a mirar mis propios comienzos con más compasión.

Porque quizá no era un error.

Quizá todavía no sabía.

Author

  • ines roman DSAlicante

    Mi pasión: escribir, leer, la fotografía, ayudar a expandir la cultura por todos los rincones posibles. Coautora en el libro Vivir mejor es posible, 20 claves que transformarán tu vida de la editorial - Agente Literaria y acompaña a los autores con entrevistas, reseñas, charlas, talleres, presentaciones, firmas en ferias y librerías… Ha trabajado en la Cadena Ser. Ha publicado artículos en revistas como Hola, Semana, Diez Minutos… Reseñista en la revista Publisher Weekly. Ha vivido en EE.UU y varios países latinoamericanos. Actualmente reside en Escocia.

Califica al Autor: 17 likes del autor 6 votos en este artículo
Solo se permite 1 voto por artículo.
Reportar post

Avísanos si la noticia tiene un error, un dato incorrecto o algún problema de contenido.

Ines Roman

Mi pasión: escribir, leer, la fotografía, ayudar a expandir la cultura por todos los rincones posibles. Coautora en el libro Vivir mejor es posible, 20 claves que transformarán tu vida de la editorial - Agente Literaria y acompaña a los autores con entrevistas, reseñas, charlas, talleres, presentaciones, firmas en ferias y librerías… Ha trabajado en la Cadena Ser. Ha publicado artículos en revistas como Hola, Semana, Diez Minutos… Reseñista en la revista Publisher Weekly. Ha vivido en EE.UU y varios países latinoamericanos. Actualmente reside en Escocia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: DSAlicante.com.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento: No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

dsalicante.com 】» Este sitio web utiliza cookies para asegurarse de obtener la mejor experiencia en nuestro sitio web    Más información
Privacidad