El pasado lunes 21 de septiembre, a partir de las 6:00 p. m., se presentó oficialmente la novela Ceniza y Miel (Uruk Editores, 2026), de la autora costarricense Tatiana Serrano, en el Museo Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, en San José.
Durante la presentación, la comentarista fue la poeta costarricense Julieta Dobles Yzaguirre. En su intervención, señaló que Ceniza y Miel “merece leerse con calma y disfrutarla con tiempo, pues hace las delicias de todo tipo. Con una portada tan divertida y loca como la novela, la autora que está aquí presente, acaba de llegar, de la artista plásica y visual costarricense Marcia Salas, el libro llama inmediatamente la atención de sus posibles lectores”.
También expresó su admiración y comentó:
- “Es sorprendente que su autora pueda escribir la historia de la familia Patay usando a un narrador testigo que apenas se inicia en la adolescencia. Muchachito, Tomás, mejor conocido como Tomasito, cuyo apellido, Patay, le viene de madre, es hijo de una de las hijas del abuelo. Su padre fue ausente en su vida y nunca lo reconoció; entonces, el abuelo, al final, se complace de saber que ese niño tiene el apellido Patay y va a seguir adelante con la familia, aunque no haya sido reconocido por su padre… Pero sí me ha sorprendido que una escritora joven que publica su primera novela logre tal grado de experiencia vital para el lector, que este pueda lanzarse de cabeza a su lectura y lea con la avidez con que yo lo hice. Yo la leí en muy pocos días. Entre los personajes creados por la autora, plenos de significado, podemos reconocer algunos prototipos comunes en nuestra sociedad, tanto entre los hombres como entre las mujeres de la novela…”.

Para conocer más detalles de Ceniza y Miel, me comuniqué con Tatiana, quien amablemente respondió las preguntas que le hice. A continuación, comparto sus respuestas.
Estimada Tatiana: ¿Cuál es la temática central que aborda en Ceniza y miel y a qué público está dirigida la novela?
Ceniza y Miel introduce al lector en el universo de la familia Patay. Este es un clan donde la vida y la muerte, los afectos, la memoria y los vínculos familiares conviven con naturalidad, ternura, humor e ironía.
A través de personajes entrañables, contradicciones reconocibles y un equilibrio entre humor, ternura e ironía, la obra reflexiona sobre aquello que heredamos y sobre las historias familiares que moldean nuestra identidad.
Esta es una historia construida alrededor de aquello que heredamos, de las personas que nos precedieron y de los relatos familiares que, de una manera u otra, terminan formando parte de quienes somos.
Ceniza y Miel está dirigida a personas que disfrutan de las historias sobre los vínculos, la memoria, las familias y las huellas que dejan las generaciones anteriores en cada una de las personas que conforman este grupo social.
La novela conecta especialmente con quienes aprecian personajes entrañables, contradicciones humanas y un humor que acompaña incluso los momentos difíciles.
Ceniza y miel es su primera novela. ¿Qué impresiones ha recibido de sus primeros lectores y qué ha significado para usted este debut en el género de novela?
Los lectores han sido muy generosos en la recepción de la novela. Muchos se han acercado para comentar que la novela les resultó refrescante, amena y agradable. Uno de los aspectos en los que la mayoría coincide es que se trata de una novela diferente a lo que está en el mercado y a las propuestas literarias. Comentan que conectan con la historia desde el inicio y que al final resulta entrañable. Destacan que los personajes permanecen con ellos. Existe una coincidencia entre los lectores en que la novela se percibe natural, creíble que cuenta con verosimilitud y sentido.
Desde su presentación inicial en el marco de la Feria Internacional del Libro de Costa Rica, Ceniza y miel llamó la atención de lectores y medios culturales. La Nación la incluyó entre las “Cinco joyitas imperdibles” de la Feria Internacional del Libro, mientras que Semanario Universidad la destacó entre tres novelas de mujeres publicadas por Uruk Editores.
Este debut en el género de novela ha significado una experiencia muy importante para mí, porque Ceniza y miel está construida a partir de trece relatos interconectados.
Cada capítulo se sostiene como un episodio completo, pero la suma de las historias conforma la novela de la familia Patay; cada capítulo es una puerta a un momento determinado en el clan.
Me gusta concebirla como un platillo en el que cada capítulo aporta un aroma, un sabor y un color particular, pero todos juntos producen una explosión de sabores.
Elegí una estructura fragmentaria porque los recuerdos no son lineales. Además, un mismo acontecimiento puede convertirse en una historia completamente distinta dependiendo de quién lo recuerde o lo cuente. Por eso, la unidad del libro no es cronológica: se construye a partir de los personajes, los vínculos familiares y los elementos que reaparecen a lo largo de la novela.
Escribir una novela a partir de relatos interconectados fue una apuesta ambiciosa, porque quería conservar la intensidad del cuento, un género que me apasiona por su precisión, su contención y la elección muy consciente de cada palabra, y al mismo tiempo aprovechar las libertades de la novela, que permite construir efecto con pequeños golpes acumulativos.
El pasado 21 de septiembre presentó oficialmente Ceniza y miel en el Museo Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. ¿Qué significó para usted presentar su libro en este museo?
Las presentaciones de obra siempre son un pináculo dentro del proceso de publicación que acompaña a todo texto. Son momentos que se disfrutan porque se trata de compartir con diferentes sectores los detalles de la obra, desde el proceso creativo hasta las decisiones, selecciones e historia de la misma historia.
Presentar Ceniza y Miel en el Museo Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia fue, además de la presentación de un libro en un espacio cultural, el encuentro de una novela construida alrededor de la memoria, la familia y las huellas del pasado con un lugar que también resguarda memoria histórica.
En esa presentación, la poeta Julieta Dobles fue la comentarista de su obra. ¿Qué representó para usted contar con su voz y su lectura en el lanzamiento de su primera novela?
Contar con la voz y la lectura de Julieta Dobles en la presentación de Ceniza y miel fue un honor muy especial. Doña Julieta Dobles es una de las voces más reconocidas y queridas de la poesía costarricense contemporánea. La labor que ella ha desarrollado a través de la formación en universidades y talleres es fundamental. Su trayectoria literaria, su sensibilidad y su aporte sostenido a la cultura nacional la convierten en una figura de gran relevancia dentro de las letras costarricenses. Ella ha dedicado su vida a la escritura, la docencia y la reflexión poética, y su obra forma parte esencial del panorama literario del país.
Por eso, que ella leyera y comentara mi primera novela tuvo un significado profundamente emotivo y simbólico.
Su mirada no solo aportó una lectura sensible y generosa de la obra, sino que también acompañó este debut desde un lugar de experiencia, autoridad literaria y cercanía humana. Para mí, su presencia representó una especie de bienvenida al género de la novela por parte de una escritora admirada, una autora cuya palabra tiene peso, memoria y una enorme legitimidad dentro de la literatura costarricense.
- El entrevistador, es escritor nicaragüense radicado en Costa Rica.
- Contacto: carlosjavierjarquin2690@yahoo.es











