Es un reto considerable.
No fue intencional, surgió por una circunstancia climática. Son cosas nuevas en nuestro vocabulario reciente. Lo tenía todo preparado, una salida en bici de carretera, unas cuatro o cinco horas como me gusta cada unos cuantos días dependiendo de las disponibilidades familiares que siguen una prioridad. Desayunando, las rachas de viento seguían. El noticiero agravó el diagnóstico para el día. El viento golpeaba las persianas desde ayer por la tarde. Era prudente posponer la bicicleta para otro día.
Se me vino abajo la idea de salir en bici. Es más difícil y peligroso andar con vientos fuertes. Agradable cuando el viento te empuje pero puede ser un calvario cuando lo tienes en contra o de costado. Dejémoslo para otro día, mejor. Además recibimos un mensaje de » ES Alert» para observar extrema prudencia. Modificar su conducta. Desde la DANA y sus metidas de patas, no paran de asustarnos a gran escala por lo que sea. Quieren limpiar sus conciencias. Falta más precisión y menos prevención generalizadas. Una constante presión psicológica combinada con los eventos internacionales para tenernos ocupados y
inquietos. Desviar la atención sobre importantes problemas domésticos sin solucionarse como la inflación alimentaria, la escasez de viviendas, los sueldos que no alcanzan. Muchos hablan pero no deciden nada. Sin olvidar las derivas hacia políticas autoritarias alejándose de la democracia y agrias batallas entre partidos. Los Atracos sistémicos de los cuellos blancos, por ejemplo de los Bancos con sus clientes. Retirar dinero efectivo de tus tarjetas de crédito es directamente insano con los intereses percibidos. Pedir un crédito es prohibitivo. Te tienen acorralados con todo lo que sea periférico, parece insignificante pero es maldad pura. Los seguros cobran pólizas en fuertes aumentos, a la hora de pagar siniestros se borran del mapa, nos toman de rehenes, nos esclavizan por obligación.
No es que había que buscar otra cosa que hacer, simplemente no tenía ni idea qué hacer. Se me vino una flojera monumental al punto de tirarme en el sofá. Un lujo para los jubilados a esas horas. No es una cuestión de ostentación, la riqueza no está solamente relacionada con el dinero. Esas miles de horas trabajadas en la vida «útiles» para un puño de descanso adicional no parece tampoco un negocio redondo. El tiempo te gana por goleada quitándote más sudor que dejándote quieto en un sofá por unos momentos.
Pedir a un superactivo hacer nada es un reto. Un suspiro y tenía el móvil en las manos. Las Noticias, el correo, las redes sociales, la prensa y revistas digitales que recibo muy agradecidos de unos amigos. Sin querer toda esa información parece más a un tubo concentrado de tomate. Mucho color y de origen sin muchas garantías. Quizás es mejor leer un libro. Las dos bibliotecas del Municipio demuestran más voluntad cultural que la televisión con sus programas basuras. Con tu tarjeta de socio todo es más fácil. Coste cero con una literatura muy actual, si quieres. Vas navegando con tus gustos, encuentra sorpresas y ganas de mucho más. A las once toca salir para un café. Mi esposa no es tonta y se une con ganas. Claro, la mente femenina es siempre más práctica y activa, no olvida una bolsa para hacer algunas compras. Toca activar los músculos del hombro cargados de kilos de víveres. Las mulas no desaparecen de las ciudades. No molesta en absoluto, lo veo como una causa natural, un socio estratégico de confianza. Luego justo antes de que uno pueda volver a soñar con nuevas aventuras. Te dice: si quieres con ese tono tan amable, podría hacer una tortilla de papas. Hace años que te salen bien.
Bueno, así va el día, de cocinero para un rato. Aprovecho para limpiar unos platos y tasas. Me gusta que todo sea despejado antes de meter las manos a la obra.
La suerte me acompaña con abrir la nevera, encontrarme con el «Espetec» al frente de mis narices. Este va a tener que achicarse con mis continuos mordiscos.
Me acuerdo de una botella de vino tino medio llena abandonada en el armario. Es mí momento para el aperitivo en solitario. Todo se mezcla con las cáscaras de las papas y los seis huevos (1,55 euros). Por cierto sorprende lo caros que son, junto con las papas unos 2.5 euros más. Un plato popular a 5 euros mínimo hecho en casa. La economía doméstica se va al carajo con los precios actuales. Te recomiendan además estos » frikis » de comer sano. Pescado, frutas, todas estas cosas estratégicas para tu buena Salud a precio del oro. Nadie habla de subir los sueldos…
Creo que nadie es insensible a los abusos de hoy. Un hartazgo genuino sabiendo todas las manipulaciones detrás del escenario. Los agricultores están desesperados como prueba de los desequilibrios. Nadie sacude el saco para arreglar las tantas cosas fuera de la normalidad. Se está acabando el liderazgo político incapaz de solucionar los problemas de la gente.
Mi Amor me dice: te ha salido bien la tortilla, que te parece si vamos luego a dar una vuelta al centro comercial. Es el tiempo de las rebajas. Claro mi amor vámonos. El coche entra en escena con unos veinte minutos para llegar al templo del consumo.
Allí, acordamos un lugar de encuentro. Cada uno haciendo lo suyo. Desde hace unos años ya no me apetece tanto hacer el «shopping», mirar y disfrutar la moda siguiendo a mi esposa tratando de no perderla. Me desconecto prefiriendo tomarme otro café. Quizás un paseo a la sección Deportes de una cadena conocida. Dando una vuelta de reconocimiento para hacer tiempo.
La tarde llega enseguida. Se nota por la afluencia de la gente terminando sus trabajos. La animación es notable. Las bolsas de compras más visibles. Es un negocio redondo. Te pillan algo de las horas de trabajo, una tontería de menos de veinte euros. Te das cuenta de lo inútil que es. Uno se queja de las macro granjas industriales, pero somos los Animales de los centros comerciales. Cuando regresa a tu casa ya es de noche. El día de hoy se fue volando pero no ha terminado. Los jubilados no se caen rendidos en la cama para divertirse. La ansiedad se despierta con el noticiero de la noche. Una hilera de problemas, de advertencias, el miedo sembrado como la obligación de tragarse decenas de horrores sin pedir tu Opinión.
Cuando te levantas finalmente para irte a la cama te das cuenta que hoy fue un buen día. No has parado de hacer cosas. Muy activo con tus 10’000 pasos reglamentarios hechos.
La reflexión del día es: hacer nada es muy difícil. Deberíamos poder alcanzar esta meta. Explorar cosas extraordinarias no es necesariamente subir al K2. Espero que pronto seamos capaces de hacer nada un día entero.
Poder contarlo, disfrutarlo. Que le parece a Uds…
Relajarse quizás empieza haciendo nada, parar las maquinarias, alejarse del ruido, levantar la cabeza al cielo, sentarse en el pasto, abrazar un árbol. Dejar la billetera inactiva ese día. Salir de la rutina. Romper esa red de arrastre que te aprieta demasiado.
Intentar de hacer nada puede molestar al «sistema» que nos hace correr en todas partes. Creo que es una lucha perdida que solo quiere ganar el. Todos nos merecemos un poco más de calma. Aprender a desconectar de verdad. Es mucho más difícil que parece.
- Viva la vida.

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