Desde siempre, caminar era la norma: ir al colegio unos kilómetros diarios. La caminata familiar los domingos por unas horas, felices tiempos pasados. Luego la adolescencia con las carreras populares, 5 km, 10 km sin entrenar, pura juventud. Más adelante, eso sí con un poco de entrenamiento, vinieron los
«medio maratón» entre la gimnasia artística. De vez en cuando nada más, no era nada obsesivo. Era una moda correr en estos años de los 70 con las zapatillas Adidas Rom como referencia. Casi todos los pueblos querían organizar una carrera anual con algún club local de patrocinador, lo que sea. Abundan las cervezas y los bocadillos. Las familias y vecinos estaban sentados en las mesas de una cantina de lona para eventos. Era una ocasión de ver gente de otras aldeas y pueblos vecinos. La noche anterior había una fiesta con grupos de músicos y cantantes locales, bailes y juventud desatada. Más de uno no la tenían clara la carrera del domingo por la mañana. Todo al aire libre o una sala de fiestas de la municipalidad. Una época sin Móviles y muchos accidentes sin control de alcoholemia y carreteras con más árboles que las raras autopistas con quitamiedos. Había mucho trabajo, la economía despegaba, una época muy dinámica. Estamos en Suiza. Una crisis del petroleo del 73 freno un poco el entusiasmo, pero sin enfriar tus cuentas.
Participar en la carrera del domingo era un motivo de prestigio local muy efímero. No se contemplaba llegar con los primeros. Eran diversiones populares; también había otras cosas prioritarias. Años más tarde, ese mantenimiento físico de correr se mantiene con mucha regularidad. Una disciplina de vida. Muchos años después, con familia y todo, una noche, te planteas hacer tu primer maratón de verdad. Un reto para animar un poco más tus trotes diarios. Es verdad, hay una barrera psicológica con este tema. Parece una pared infranqueable. Unos extraterrestres con un aguante fenomenal. Te parece todavía una locura.
Primero te acercas a una carrera como espectador. Es un evento más grande en la ciudad, hay que ir, es un hito en el calendario de la ciudad. Ves a los corredores profesionales de calibre mundial y aplaude sin obligaciones. Te emociona más de lo que te motiva. Luego una hilera de miles de corredores cada uno con su guerra. Es ver una concentración infinita de caras preocupadas, a ver si pueden despejar sus dudas de llegar a buen puerto…en qué lío me he metido deben pensar más de uno…Algunos con dolores y calambres, otros andan con su perro o disfrazados; a unos kilómetros de la meta, muchos son reducidos a caminar, no pueden más, pero ninguno abandona fácilmente. Todos son inscritos al maratón con su querido dorsal como testigo de un esfuerzo monumental. No se le quitan ni en el metro. Ya te convencen de que puede ser tu liga también. Ves que puedes estar con la multitud con dignidad. Estás por fin decidido a intentarlo. Todo lo demás es historia. Se repetirán varias veces. Cada uno dejando una huella particular.
El maratón es la máxima expresión de una disciplina del atletismo. Hay un respeto increíble. Se prolonga en la mente de todo el mundo. Su historia es conocida y remonta a siglos. Hoy nada ha cambiado, salvo algunas zapatillas más técnicas con ayudas sofisticadas en la alimentación y la hidratación. Se siguen corriendo estos mágicos 42 km como un acto extraordinario.
Ahora siempre hago la comparación cuando voy en coche. Los carteles de 20 km para una próxima estación de servicio en las autopistas. Son bastante, tanto en distancia como en el tiempo, a 120 km por hora cuando le presta atención, mucho más si tu luz de aviso está prendida en el salpicadero de tu coche. Piensa entonces que el trayecto corriendo es solo la mitad de un maratón. Es digno de admiración realmente.
- Características de un maratón popular.
- Buen ambiente: más allá de la competitividad, la carrera se vive como una experiencia enriquecedora.
- Participación multitudinaria para miles de personas, a menudo ahora limitadas por sorteo debido a la alta demanda.
- Corredor popular, se refiere al corredor aficionado o amateur que corre por hobby, motivación emocional o Salud.
- Emocional, los corredores suelen buscar la realización personal, superando el dolor físico con la satisfacción de lograr la meta.
Para un primer maratón grande, la clave es el entrenamiento previo. Una larga constancia y disciplina. Hay muchas informaciones disponibles de cómo hacerlo bien. Sin embargo, todo está en tus ganas, tu determinación y sacrificios. Es la parte blanda más sensible que viene sin manual de instrucciones. No se puede pulsar un botón para que eso funcione. Sin esa parte mágica será muy difícil embarcarte en la aventura. Es un proceso de varios meses.
Buena planificación es necesaria para poder ordenar los temas administrativos como la inscripción, estadía, transportes, etc. Es un gran paso adelante para tu motivación.
Luego correr, es bastante básico, nada de otro mundo. Te encantará. Tienes un objetivo ahora que te animes aún más.
Regresará a tu casa con una medalla que dice mucho de ti. Las tengo en una caja en el trastero ahora, nadie las ve. Solo quedan recuerdos y felices momentos. Es como una piedra de tu edificio de felicidad.
- Viva la vida.

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